Panelistas necios que acusáis
a la oposición con razón
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis
Ayer miraba 6 7 8, como muchas veces veo televisión a esa hora: mientras voy y vuelvo a la cocina, atiendo el teléfono o converso con los que andan dando vueltas por la casa.
En el primer bloque, a modo de apertura del programa, un recital multitudinario del Indio Solari, mechado con escenas de los encuentros de los seguidores de 678. En un momento no supe qué estaba mirando... ¿toda esa gente convocó el programa aquella vez?, pienso. Ya con más atención, me doy cuenta de que no; entiendo ahora que las escenas de uno y otro se unifican como un todo, pero no lo son.
Al rato, veo uno de los informes de Gvirtz sobre lo que estuvo ocurriendo en la televisión estos últimos días. Hablo sobre las horribles peleas del equipo de Tinelli, de la cuales descreo, no por incrédula, sino porque tengo cierto entrenamiento con estas cuestiones de la ficción y la realidad. El informe es contundente, está bien editado como todos los informes de TVR. Me quedo casi con nauseas cuando escucho a Rial, Alfano, el mismo Tinelli, Roberto Piazza y otros, decir una y otra vez: boludo, pelotudo, hijo de puta, sos una mierda, no me hinchen las pelotas y más. Plano al conductor. Galende está incómodo, no dice nada y pasa la pelota. Qué va a decir, pienso yo, no puede asquearse de las malas palabras, pues tanto él como Barragán y el noble Cabito participan en programas de radio donde lo que acaban de ver en el informe es casi como el idioma de los ángeles, comparado con el lenguaje de Elizabeth Vernaci o de Basta de Todo. A Barragán, que sabe ver la paja en el ojo ajeno, lo que ve le da tanto asco como a mí. Cierto que no es lo mismo: Tarde Negra no baja línea, no miente, no agrede, es puro entretenimiento descarriado, pero en algo se aúnan con las porquerías de Tinelli y de la televisión de aire que tanto critican: son irrespetuosos con el público, irresponsables con lo que dicen, obsesivos hasta el hartazgo con los asuntos sexuales.
Siguiente informe: Macri, las escuchas, y Oyarbide. A pesar de la poca simpatía que tengo por Macri, el informe me resulta atolondrado y machacador sin necesidad. El Jefe de Gobierno aparece defendiéndose y dice algo así como "le he dicho al juez que me diga el hecho que he hecho y bla bla". Como si por muestra no bastara un botón, el informe rebobina y vuelve una y otra vez al dicho y al hecho y al hecho y al dicho. La rubia del panel se burla de la dicción de Macri y de su atropello. Cabito acota: "menos mal que no fue mi profesor de Lengua, porque no se sabe dónde está el sujeto y dónde el predicado, y ni hablar del objeto directo". OK, pienso yo, habla Barcia, tiene con qué.
Y más: ahora es el turno de la tira que apareció hace unos días en Clarín, La Nelly, donde los personajes nombran al cabo Carbone y al principal no sé qué. Resulta que así se llaman dos de los custodias de la Presidenta, y el intrépido Aníbal Fernández se lanza al ataque, muerto de indignación. En 678 levantan el testimonio de uno de los autores de la tira, que dice que no, que nada que ver, que es pura casualidad. Cómo será, agrega el hombre que ríe por no llorar, que a la salida del diario pasé por la esquina donde trabaja el verdadero cabo Carbone y le grité: "Che, boludo, comprá el diario que hoy aparecés vos".
Es decir, el Carbone del guionista no era el Carbone de Fernández. La verdad no se sabrá, pero lo que sí se sabrá es que, según Barone, el periodista autor de la tira de Clarín simula su inocencia con aquel "cheboludo" y que, además, es una vergüenza que un periodista tenga ese lenguaje. Ok. Vuelvo a pensar yo: Cabito, Barragán...
Al rato, Cabito quiere decir algo pero no le sale. Da vueltas, tartamudea, parece Macri. Tanto que Barone le dice: "A ver, no te entiendo, repetímelo". Cabito, que no sé qué es, está sentado en un panel de un programa periodístico, con otros periodistas. Todo bien, que hable como quiera, pero qué caradura. Suerte que no es profesor de Lengua.
Empiezo a sentir olor a quemado. Es la cacerola. Se me quemó el arroz. Basta de 678 por hoy.