Entre paros, movilizaciones, piñas que van y que vienen, uno sigue leyendo. La historia comienza se llama el libro de Amos Oz, un ensayo sobre los principios en la literatura, editado por la bella Siruela.
Como coleccionista de primeras frases no podía perderme esta delicia, a pesar de no haber leído muchos de los títulos que analiza Oz.
Como coleccionista de primeras frases no podía perderme esta delicia, a pesar de no haber leído muchos de los títulos que analiza Oz.
Sabido es que cuando se tienen las primeras líneas de una novela, se tiene casi todo, porque es allí donde se pone juego el código de esa lectura, que será diferente a cualquier otra. Es como encontar la punta justa del ovillo desde donde empezar a desovillar. Ahí, exactamente ahí, empieza el partido de ajedrez, la travesía, el laberinto.
Oz dice que todo principio de relato es siempre un especie de contrato entre escritor y lector. Y que hay toda clase de contratos: tramposos, burocráticos, filosóficos, intimidatorios, amables, caprichosos. Algunos comienzos funcionan como una trampa de miel, y otros, decididamente, se nos hacen irresistibles.
Oz dice que todo principio de relato es siempre un especie de contrato entre escritor y lector. Y que hay toda clase de contratos: tramposos, burocráticos, filosóficos, intimidatorios, amables, caprichosos. Algunos comienzos funcionan como una trampa de miel, y otros, decididamente, se nos hacen irresistibles.
Acá van algunos irresistibles, de mi propia colección.
1) "Vine a Comala porque me dijeron que acá vive mi padre, un tal Pedro Páramo".
Pedro Páramo. Juan Rulfo.
2) "Yo, señor, no soy malo...".
La vida de Pascual Duarte. Camilo José Cela.
3) "Hoy ha muerto mamá. O quizás ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas dolencias".
El Extranjero. Alberto Camus.
4) "Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas".
Lolita. Nabokov.
5) "A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza".
Buenos días tristeza. Francoise Sagan.
6) ¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Por qué afirman ustedes que soy loco?".
El corazón delator. Edgar Alan Poe.
7) ¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte para que, sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarme la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las convulsiones de un noble pueblo".
Facundo, Domingo F. Sarmiento.
8) ¡Canta, diosa, la cólera de Aquiles...".
La Ilíada, Homero.
Si te interesaron estos principios, hay más bajo la etiqueta Primeras frases, en columna a la derecha.
1) "Vine a Comala porque me dijeron que acá vive mi padre, un tal Pedro Páramo".
Pedro Páramo. Juan Rulfo.
2) "Yo, señor, no soy malo...".
La vida de Pascual Duarte. Camilo José Cela.
3) "Hoy ha muerto mamá. O quizás ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas dolencias".
El Extranjero. Alberto Camus.
4) "Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas".
Lolita. Nabokov.
5) "A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza".
Buenos días tristeza. Francoise Sagan.
6) ¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Por qué afirman ustedes que soy loco?".
El corazón delator. Edgar Alan Poe.
7) ¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte para que, sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarme la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las convulsiones de un noble pueblo".
Facundo, Domingo F. Sarmiento.
8) ¡Canta, diosa, la cólera de Aquiles...".
La Ilíada, Homero.
Si te interesaron estos principios, hay más bajo la etiqueta Primeras frases, en columna a la derecha.


