17.12.07

Dos pájaros de un tiro

No me importa ni me importará si la voz de Sabina ya no es la misma, si Serrat ya pasó de moda, si de tan populares haya quienes los acusen de ser producto de un marketing feroz. De ninguna manera.
Para mí son y serán siempre dos poetas, dos atorrantes pájaros cantores, algo golpeados por la vida pero con el corazón intacto y la inspiración a flor de boca.
Ayer hubo fiesta en La Bombonera. La noche fresca y la luna que brillaba sobre un cielo más limpio que otros cielos. No sólo hubo canciones: ¿qué decir de la gracia y el desparparajo de estos dos hombres que ya han pasado hace rato los cincuenta, que supieron reírse de sus desvaríos, de sus malestares, de sus adicciones, de sus enfermedades?
Serrat es un hombre angelado. Su melodía se le escapa hasta cuando habla y, cuando canta, no sólo le tiembla el corazón en la garganta: sale a escena el trovador, el juglar, que acompaña con todo el cuerpo y con gestos adorables las estrofa de sus bellas canciones. Como si actuara cada melodía, como si recreara cada situación en la que sus versos se despliegan.
Sabina lo mira con ternura, lo admira y confiesa esta devoción nacida hace mil años. De Sabina no hay mucho que decir: se es fanático o no se es. El seguidor de Sabina le perdona todo porque se sabe destinatario privilegiado de su inspiración sin límites, de su ser poeta hasta cuando calla.
El espectáculo estuvo bien pensando, se repartieron el repertorio, intercambiaron el cancionero, compartieron la misma letra en perfectos contrapuntos. Era extraño escuchar a Sabina dolida por el "sangro, lucho, pervivo" de Para la libertad; y a Serrat rockear de a ratos con el Pirato Cojo.
Cuando la Fiesta se iba acabando, y minutos antes de empezar a bajar la cuesta, salieron de la mano con los Cien motivos para no cortarse de un tajo las venas. Uno de esos motivos es, sin duda, saber que mientras existan poetas, no habrá tiempos de eternas penurias.

14.12.07

Buen fin de semana

"Decimos a una persona una palabra mortal y, como es natural, no tenemos conciencia en ese momento de que, realmente, le hemos dicho una palabra mortal, pensé...".
Thomas Bernhard, El Malogrado.

13.12.07

BALANCE IV

Este Balance es un poco tramposo, por una razón: no leí este año tanto como otros (culpa de los blogs, claro). Por eso, el TOP que sigue no habla de los mejores, sino tan sólo de algunos de los libros que más disfruté este año.
Acá van:
1) La novela luminosa, Mario Levrero.
2) La ley de la ferocidad. Pablo Ramos.
3) Conversaciones con Thomas Bernhard. Kurt Hofmann.
4) Estupor y Temblores. Amelié Nothomb.
5) Ciencias Morales. Martín Kohan.
6) El frío. Thomas Bernhard.
7) No somos perfectas. Autoras varias.
¿Qué libro me recomiendan para poder completar mi lista?

12.12.07

BALANCE III

Último Balance dedicado a la TV (rocasalvos, atenti). Después seguirán temas más serios. Va:

TOP 10 de los personajes más queribles de la televisión argentina:
1) Antonio Birabent: porque si él actúa, yo lo veo.
2) Susana Giménez: porque sí.
3) Mamá Cora: porque me gusta como se acomoda en el sillón.
4) Fantino: porque me resulta siempre agradable.
5) Nacha Guevara: porque cuando hago zapping, si ella aparece, ahí me quedo.
6) hijo de Chico Navarro: (fernán sabe el nombre): por buen tipo.
7) Diego Peretti: porque es el más grande de los Simuladores.
8) Luis Luque y su mujer: porque son como la bella y la bestia, y se los ve felices.
9) Gonzalito, de CQC ( y Diego): por rápidos, inteligentes y ¿educados?
10) A completar...
DESPUÉS DE SUS COMENTARIOS, se hicieron querer: Humberto Tortonesse, Lapegue, todos los de Mañanas Informales, Boluda total y Wainraich. Los míos no tuvieron tanto éxito, salvo la Sú, Novak y Birabent.

10.12.07

BALANCE II


Las 5 frases de 2007 que no quedarán en el olvido:

1) "Si así no lo hiciereis, que Dios y la Patria os lo demanden".
2) Va a estar bueno Buenos Aires.
3) "¡¿Por qué no te callas?!".
4) "Cometí un error y los ministros de Economía no pueden cometer errores".
5) "Los mexicanos son todos feos".
6) A su elección.

DESPUÉS DE TANTOS COMENTARIOS, LAS FRASES DEL AÑO SUPERAN LAS 30. ¡IMPERDIBLES! En unos días las copio y las paso. GRACIAS a todos, especialmente a EL Pasquín y Adivinador, que fueron los más memoriosos.

BALANCE I

No sé de dónde viene esta especie de fascinación por los balances de fin de año. Pero me divierten (siempre me gustó el número de diciembre de las revistas El Amante, Rolling Stone, Los Inrockuptibles...).
Sumo a esta diversión el hecho de que necesito tiempo para terminar algunos trabajos y empezar con los perparativos de fin de año; la intención de conformar a Janfi que se anduvo quejando de algunos temas y, para qué negarlo, mis propias ganas de pavear un rato.
Desde hoy y hasta fin de año irán distintos ¿
Top 10? ¿Top 5? ¿Mejores 5? No sé, ya veremos cómo los nombro, pero arranco y listo. Guardo los mejores y más graificantes Balances para el final, y largo con lo más banal e intrascendente. Disculpen, pero así es el juego.
TOP 6 de los personajes más detestables de la televisión argentina:

1) Marcelo Tinelli: por gritón, ambicioso y farsante. Más detalles acá.
2) Jorge Rial: por chismoso, fabulador y conventillero.
3) ¿Luis? Ventura: por El Paparazzi, su peinado con brushing y sus ojitos de pícaroqueselassabetodas.
4) Moria Casán: porque su proclamada inteligencia me deprime.
5) Florencia Peña: porque está en todos lados y me empalaga: se ríe no se de qué con Marley; lava su ropa con jabón XX, le compra a su hijo pañales XXX, aldegaza con yogur Ser y no sé si no toma activia para el tránsito lento.
6) Se aceptan sugerencias.
RESULTADOS DESPUÉS DEL VOTO DE USTEDES: Suben a los primeros puestos Viviana Canosa y Rolando Grañas. Por el medio, se van intercalando G. Sofovich, Nazarena V., Mauro Viale y Graciela Alfano.

7.12.07

Buen fin de semana

"Coleccionar fotografías es coleccionar el mundo. Las fotografías son experiencias capturadas".
Susan Sontag
Foto: Magdalena Sorondo.

Sobre la Bondad

Terminé de leer Ensayos Bonsai, de Fabían Casas. Descubro que en una de sus páginas, Casas rescata una frase de Michael Houellebecq, frase que yo había copiado esmerada y lentamente en mi cuaderno de citas hace unos cuantos años, tiempos aquellos en que me dedicaba a devorar sus libros, entre muchos otros que daban cuenta una y otra vez de sus tremendas infelicidades.
En ese entonces, recuerdo haber leído una crítica que decía algo así como que sus párrafos irritantes producían erupciones cutáneas aunque, de tanto en tanto, sus palabras se convertían en esas ortigas que, de repente, se revelaban con inesperadas virtudes sanadoras.
Me sentía realmente a gusto entre tanta desdicha y desasosiego, y no me daba cuenta de que ese hurgar solitario me estaba afinando la piel, despellejándome el alma. Mi resignación me llenaba de orgullo: yo sabía de qué iba la vida.

Dicen que la literatura quizás no cambia la realidad, pero sí modifica nuestra mirada sobre la realidad: mi mirar, en aquel año de descensos, sólo anclaba en la más absoluta oscuridad, allí donde encontraba lo verdaderamente crudo, lo rotundamente doloroso.
Entonces, un día, una serie de hechos y esta única frase sacudieron de golpe ese bienestar que me estaba enfermando: ¿Por qué Houellebecq se empeñaba en lanzarme a la cara, sin piedad, la parte más putrefacta de este mundo, si después decía cosas como ésta? Me acuerdo que leí la frase, cerré el libro y respiré hondo, con cierto alivio.
"La única superioridad que reconozco es la bondad".

5.12.07

En tela de juicio

"Los hombres manejan mejor que las mujeres".
Todo depende del lugar desde donde se lo mire.
¿Quién sabe qué es, exactamente, el carburador? El hombre.
¿Quién revisa agua y aceite cada vez que carga nafta? Posiblemente, el hombre.
¿Quién está al tanto de cuánto llevan las gomas? El hombre, ¿y qué?
¿Quién se desespera si andamos en segunda a ochenta kilómetros por hora? De más está decirlo.
¿Quién díganme quién, sabe si la correa está floja o si el motor recalienta?
¿Quién tiene mejores reflejos y se mueve confiado en pleno microcentro a las 7 de la tarde? El hombre, claro.
Pero.
Pero... ahora, díganme ustedes si no:
La mujer es más educada cuando se traslada de acá para allá; siempre es una verdadera dama; deja pasa, pide disculpas cuando muuuuuy ocasionalmente (digamos: casi nunca) comete una pequeñísima imprudencia; se desplaza más despacio, espera cuando hay que esperar y nunca, pero nunca, maldice como un energúmeno, es decir: COMO UN HOMBRE.
Desde ya, pido disculpas a los educados y respetuosos. Pero a ese... sí, a ese que hoy me gritó "negra puta*" con los ojos desorbitados cuando yo no subí la velocidad porque él estaba apurado, a ése, le digo que alguna día me voy a dar el gusto de cantarle las cuarenta. Y al que el mes pasado se me pegó atrás en la ruta, haciéndome luces indecentes (y no: incandescentes), y a aquel que hace un tiempo me gritó cosas horribles (sí, horribles), porque paré en un semáforo; y al rubio narigón del Gol azul, que me maldijo porque creyó que lo iba a chocar (claro que no lo choqué); y al de camisa blanca y gestos de mafioso que me miró duro porque... ¡qué se yo por qué!... y a todos los demás: ellos ya saben, a los cobardes les hablo, a aquellos que no me dirían lo mismo si me tuvieran frente a frente. Me dejan tan mal esos insultos, que se me atraganta la rabia mientras los veo rajar en sus autos fálicos.
Por eso digo, ¡qué van a manejar mejor los hombres! Algunos... y estoy siendo bondadosa.
* no soy negra (apenas una morocha) y mucho menos, puta. ¡Ey!, a vos te lo digo: ¿y si lo fuera, qué?

3.12.07

El habla que habla

Todos los días nacen nuevas palabras para instalarse en medio de las conversaciones. ¿Dónde surgen? En las distintas tribus urbanas, y desde allí inician sus periplos. Alguien un día dijo: "Mirá la mina que Fulano se está comiendo". Y desde entonces, el verbo "comer" no alude ya a una rica trota de frambuesa, sino a una blonda barbie de carne y hueso.
Desde los círculos políticos se burocratiza el lenguaje, se lo convierte en algo complejo sin ninguna necesidad, como si las palabras difíciles se erigieron como armas poderosas. Palabras oscuras, sin por qué ni para qué.
Algunas salen a escena por tiempos cortos y desaparecen con la realidad a la que nombran. El "corralito" dejó de ser, por un tiempo, la cárcel de los bebés paseanderos, para convertirse en otra cosa, en épocas de ahorros congelados. Palabras fugaces.
Otras, directamente, se diluyen cuando muere una generación. ¿Quién habla hoy de fifí, pajarón, cachada, pastenaca? Las encontramos en las Aguafuertes de Arlt o en algún cuento de B. Kordon. Palabras fósiles.
Hay palabras que nacen como basura y allí se quedan, en medio del revoltijo nauseabundo; se dicen, porque es fácil decirlas, porque venden y producen más basura que, poco a poco, van anestesiando a las anteriores. Cada vez más explícitas, cada vez más frontales. Son las palabras imanes que nacen en la tele, para agarrar de las narices a los televidente, a fuerza de puro eletroshock.
Otras, pobres de ellas, se van vaciando de significado, ya no nombran lo que nombraban. ¿Es un "artista" el de los malabares, un diseñador de letejuelas, la que baja las escaleras de un teatro de revista?
De golpe, una moda: la moda de borrar las eses del final de las palabras, como si hasta el más porteño e instruido de los hombres hubiera nacido en la Santa Fe de las eses aspiradas. El habla futbolera se escapa de la cancha y se pasea por la Recoleta en autos de primeras marcas.
Nadie discutiría los múltiples significados de algunas palabras: a veces, como códigos secretos que aluden a experiencias compartidas. Otras, porque identifican el mismo dolor de varias generaciones. Los desaparecidos de Teresa Parodi no podrá ser comprendida por aquel que no sepa lo que nosotros sabemos.
Las mutantes, las que nacieron para descalificar, como cuando uno le dice a otro que todo lo ha conseguido pagando como un chabón, hasta transformarse en palabra cotidianas, como el pan de cada día.
Pero hay otras a las que nada las tumba: las que siempre son lo que son: las palabras rotundas. Un sí o un no bastan para cambiar una realidad. El sí y el no, como palabras inviolables.
Foto: Magdalena Sorondo

1.12.07

Buen fin de semana

"Hoy he barrido la terraza de las plantas: qué bueno es trajinar con las cosas de este mundo, con las hojas secas, con el polen de las cosas. Mi vida cotidiana se atilda. Me estoy sintiendo profundamente feliz".
Un soplo de vida, Clarice Lispector.


30.11.07

Respuestas de Borges y algo más...

¿Qué cualidad prefiere en un hombre?
Cuando a uno le preguntan cuánto es siete más cuatro, sabe responder once. Cuando le preguntan la prolongación de la calle Bolivar, se sabe que es San Martín. Sobre la pregunta en sí, le contesto: yo diría el no tomarse demasiado en serio.
¿Qué cualidad prefiere en una mujer?
La indulgencia, la cortesía.
Algo más:
+ "En veinte años he aplazado sólo a tres alumnos porque insistieron mucho para que los aplazase".
+ "De acuerdo, soy un bleff, pero un bleff involuntario".
+ A los 81 años no me queda más remedio que elegir entre el suicidio y la longevidad...
- Y usted eligió la longevidad.
- No, no la he elegido. Mi cobardía la ha elegido. Cuando mi madre cumplió 95 años estaba tristísima. Me dijo: "noventa y cinco años, a quién se le ocurre. Se me fue la mano". Estaba impaciente por morir, ¡claro!

28.11.07

Dos palabras antes de morir

¿Cuál es el don que le gustaría poseer?
Me gustaría ser valiente. Mi dentista asegura que no lo soy.
¿Cómo le gustaría morir?
Bruscamente, hoy mismo.
¿Dónde le gustaría vivir?
Inexplicablemente, en Buenos Aires.
¿Cuál es el principal rasgo de su carácter?
La indecisión.
¿Cuál es su color favorito?
El amarillo, el único que la ceguera me ha dejado.
¿Cuál es su flor favorita?
Supongo que la rosa, que es símbolo de todas las otras.
¿Qué es lo que más detesta?
Creo que la estupidez y la crueldad, que suelen ir juntas.
¿Qué cualidad prefiere en un hombre?
¿Qué cualidad prefiere en una mujer?
..............................................
Dejo las respuestas en suspenso, ¡para que primero contesten ustedes estas dos preguntas! (y de paso pruebo, a ver si alguien me hace caso...).

27.11.07

Familias de película

Ni muy muy... Ni tan tan...Las familias disfuncionales son más atractivas que las que funcionan como un violín. Tan así es que tienen sus propio género en el cine y en la literatura. Las funcionales se explican por sí mismas. Como pasa con la mismísima felicidad, nada hay que agregar. Sé es feliz y listo. Acaso, ¿quién querría ver una película sobre una familia de manual o leer un libro donde ningún conflicto ponga en juego a los personajes?
Así y todo, hay un prototipo de familia, que de taaaan perfecta, se convierte en paradigma de lo que otras no quieren llegar a ser.
En la familia perfecta:
Los esposos se tratan de "amor", "amore", "gorda o gordo". (Gracias a Dios, no tenemos el "cariño" ni el " honey" o el espantoso "sweetheart").
Circulan palabras tales como: comunicación, diálogo, confianza. Valores que no se discuten, claro, pero que en boca de las perfectas familias se convierten, automáticamente, en el peor de los atributos, a pesar de las proclamas.
Los hijos son: inteligentes, lindos, buenos alumnos, los mejores compañeros, excelentes deportistas. Jamás dejarán una toalla mojada sobre la cama. Y sus zapatos, siempre lustrados, irán de sus pies al ropero y del ropero a sus pies. Novios y novias serán los esperados, y si no lo son, ya se les encontrará la vuelta para que encajen como anillo al dedo y pasen a ser otro motivo de orgullo.
La madre, dedicada, eficiente, buena administradora. En el fondo de su heladera, jamás reposará un tomate machucado y con signos de putrefacción. Las plantas de su jardín siempre parecerán como recién plantadas; no habrá manchas en sus sillones ni bombitas quemadas en sus faroles.
El padre, ¡ah, el padre! Especie de boy scout, siempre listo para lo que se lo mande llamar. Ayuda y ayuda, sin pedir nada a cambio. Tiene su pinta, un buen trabajo, y, lo más importante, es capaz de cualquier cosa por el bien de los suyos. No mira otras mujeres porque ama a la suya, que es la mejor. No le interesan los problemas de otros hijos, porque no entiende de conflictos filiales.

Para alimentar la perfección, la familia realiza encuentros temáticos, viajes "en familia" donde todos juntos escalan montañas, remontan ríos, duermen en carpas, cantan y bailan.
Todos se aman y se declaran su amor.
No hay nada más que decir.
Son familias perfectas.
¿Por qué, entonces, a la mayoría de nosotros nos incomoda tanta perfección?

26.11.07

Diálogo IV

Entro en la librería buscando un libro para regalar; espío el último de Sergio Bizzio, pero no lo compro. Pido una extravagancia, entusiasmada por una reseña de Rodrigo Fresán ..., $110; elijo no arriesgarme. Me decido por una novela de Cheever, traducida por Juan Forn. Y me pongo a conversar con el chiquilín de bachín, que está detrás del mostrador:
- "No vale la pena leer a Bizzio, y me tiene sin cuidado lo que recomienda Fresán, a mí me gusta leer cosas oscuras, dolorosas, densas... Cheveer no alcanza, mucho bla bla bla, pero no se animó a más, hay que leer a Pavese, que se suicidó, ¡eso es literatura!".
Les juro que fue más o menos así (palabras más, palabras menos). Entonces pensé: pobre pibe, lo que le falta y lo que le espera si a esta edad temprana desprecia a Cheever porque no apretó el gatillo.