Diario La Nación, domingo 23 de diciembre: (aunque pudo haber sido cualquier otro).En la primera plana, leo: "El auge del consumo opaca el espíritu navideño". A ver, digo, aunque sé que no leeré nada nuevo. Barcia, Noé, Kovadloff, Valiente Noalles, todos concuerdan en que el dios del amor ha sido desplazado por el dios del consumo. Ajá... me digo, qué novedad. Pero decido seguir leyendo, así que voy hacia la página 20, en donde continúa el artículo en cuestión. En el camino, paso páginas enteras de distintas publicidades: televisores, celulares y más celulares. Epa... ¿no es demasiado? Llego a la 17, a las 19, a la 21 y aterrizo en la 23 ¡páginas enteras, en vivos colores: "Noche shopping, a partir de las 22 hs; 20, 30 y 50% de descuento!". ¿¿¿Quéee??? Un poco incómoda, termino de leer la nota contra el consumo, en medio de la más brutal tentación consumista. Ahora Giardinelli está diciendo que hemos dejado de ser personas para convertirnos en potenciales consumidores y alguien cita a Lipovestsky y la era del vacío. Ejem.
Para rematarla, ahí está el Gaturro nuestro de cada día que, si lo dejamos, nos tiene de la ceca a la meca con el descuento de esta semana acá y el de la semana que viene allá. Cierro el diario que me invita a ir de comprar a las 12 de la noche, mientras me lleva a reflexión sobre los peligros de la era del consumo. Ajááá.
* (Cambié el título, no me gustaba).











