15.1.08

Les dejo una buena cita, una fotos, un deseo de buenas semanas y un pedido: como me voy mañana de vacaciones y no estaré de vuelta hasta fin de mes, ¿podrán pasar, de tanto en tanto, para que no se oxide la puerta de esta casa?
¡Hasta la vuelta!:

"Somos como los demás nos ven, de acuerdo. Pero yo me resisto a aceptar tamaña injusticia. Llevo años intentando ser lo más misterioso, impredecible y reservada posible. Llevo años intentando ser un enigma para todos".
París no se acaba nunca, Enrique Vila-Matas.

Ni muy muy...






Ni tan tan...

13.1.08

En tela de juicio

"Nosotros, ¡los artistas!..".
Qué sería del mundo sin artistas, pero ¿quienes son, qué los define? Habría que pensar primero qué es el arte; vaya pregunta. A través de los tiempos, el hombre ha intentando apresar respuesta desplegando una y otra vez miles de preguntas: ¿tiene el arte que ver con la belleza, con la trascendencia, con la mirada del que mira, con el silencio del que calla, con lo estrictamente novedoso?
Que sí, que no... como si aquello que lo nombrara se moviera en aguas pantanosas. Quizás podamos definirlo por lo que no es y así, como quién va despellejando una cebolla, lleguemos aunque sea a una de las puntas del ovillo.
La televisión, abusiva en su esencia, llama "artista" a aquel que llega desde lejos con la guitarra al hombro para cantar en Operación Triunfo, o a la bailadora que, montada en sus patines, da muestras de una gran destreza para las piruetas más entreveradas. Cuantas noches hemos visto los ojos de Marley falseando el llanto y diciendo una y otra vez: "vas a llegar, porque sos un gran artista", y a don Tinelli o a la mismísima Nazarena Vélez hablando no ya de su ser vedette o actriz, sino de su condición de reverencial "artista".
"Pasan los años, pasan los gobiernos, pasan los veranos, quedan los artistas",
dice una canción de Pinti, y de ahí se agarran con uñas y dientes actores, actrices, artesanos, bailarinas, cantantes, pintores; como si "ser artista", o mejor dicho, "sentirse artista" tuviera de por sí un valor superlativo con respecto a los demás oficios, vocaciones o trabajos.
Banalizar el arte es, por lo menos, frustrante para todos aquellos jóvenes o no tan jóvenes que se saben poseedores de algún talento y llegan, tal vez por descarte o por cierta inclinación por el mundo artístico, a la idea de convertirse, por definición, en artistas. Y hacen collares en las plazas y malabarismo en los semáforos, y forman grupos de teatro y escriben poesías, y bailan sobre el hielo o cantan por televisión.
Dice uno de los personajes de Coetzee, en su libro Juventud: "Muchos son los llamados y pocos los elegidos. Por cada gran poeta hay un grupo de poetas menores, como mosquitos zumbando alrededor del león".

12.1.08

Buen fin de semana

"Hamlet, Quijote, Bovary, tienen hoy para mí más vida y realidad, casi más cuerpo que mis anónimos compañeros de oficina".
Confesiones de un lector, Juan Carlos Onetti.

11.1.08

CLAUDE me invitó a contestar estas preguntas (algo así como una cadena blogera).
¿Cuál es la historia detrás del nombre de tu blog y de tu nickname?
Ni muy muy ni tan tan: porque me gusta como suena; porque me reconozco en su significado: no soy ni muy buena para esto ni tan mala para aquello; ni muy alta ni tan baja; ni muy creyente ni tan atea; ni muy del montón ni tan particular; ni muy libre ni tan quieta; ni muy joven ni tan vieja. Estar en este medio punto, cómodo o incómodo, según el lugar desde donde se lo mire, me lleva a atrapar cada muy que suma y a aceptar cada tan que resta.
Aunque tengo algunos muy y unas pocas certezas.
Estrella: porque es mi nombre, o casi.
¿Por qué empezaste a bloguear en un principio?
Hace un tiempo empecé a recorrer algunos blogs; me encontré con
La lectora provisoria y Diario de un neurótico y ahí quedé, muy atrapada. Ni tan lerda ni muy perezosa, un día pensé: ¿por qué no? Tenía las ganas de decir, de probar, de arriesgar. Ni muy convencida ni con tantas dudas, un día dije sí.
¿Cuál ha sido tu mejor experiencia con el blog? ¿Cuál ha sido la peor?
La mejor, sin duda: haber descubierto una nueva forma de conversación y a gente maravillosa que de otro modo jamás me la hubiera cruzado en la vida. Como si entre todos hubiéramos sumado una nueva manera de mirar: la de mirar para contar. No como cuenta el escritor o el periodista: como cuenta el que tiene un blog.
La peor: algunas cosas que he dejado de hacer, ¡porque ando de recorrida por los blogs!
Le paso yo la posta a stella. (¡ajaja!).

9.1.08

Misterios del zapping*

Noticiero: calor, accidentes, cortes de luz. Paso.
Son de Fierro: gritos, portazos y Laport en camiseta. Paso.
Cuestión de peso: los gordos llorando sobre la planta de lechuga capuchina me dan lástima. Paso.
Lalola: si está Rafa Ferro me quedo, si no: Paso.
Mujeres asesinas: Paso.
Si lo veo a Graña: Paso.
Llego a los canales de películas y entonces pienso:
¿Por qué algunas películas se dejan ver una y otra vez, sin importarnos si la agarramos en la mismísima mitad? No son necesariamente buenas, las sabemos de memoria y, sin embargo, ahí nos clavamos: y otra vez Forest Gump, Thelma y Louise, Cuando Harry conoció a Sally (aunque esté horriblemente doblada al castellano) y cualquiera donde esté Andy García o ................ ?

*post inspirado en Ramiro, verdadero adicto a Forest Gump.

6.1.08

Perdón por la vejez

Hace unos días alquilé Venus, de Roger Michell. No sé quién dijo que se trata de una comedia, es una película sobre la vejez, por lo tanto, es imposible que lo sea.
(Ya está, empecé a escribir, ya lo dije). En realidad, cuenta la historia de dos maneras de envejecer, la del personaje A y la del personaje B.
A. es un anciano achacoso, que vive pendiente de sus múltiples enfermedades, ahí está su universo. Y B., un hombre que llegó al final con la tristeza liviana del que supo desde el vamos que la fiesta llegaría a su fin. Como si dijera: "Pero, cuánta pena, con lo lindo que está esto". Acepta su propia decrepitud con una media sonrisa; no hay rabia ni resentimiento, solo esa tristeza de quien conoce sus ojos apagados pero que, sin embargo, no se avergüenza de su mirada de viejo.
Lo que más quiere B. es una mujer joven, no ya en sueños; quiere tocar, quiere mirar una mujer desnuda. No hay dolor es su deseo, solo busca un final a toda orquesta: lo mejor de la trama, con trompetas y fanfarrias antes de que se cierre el telón. Nada en él es mansa y resignada espera, no se sienta a alimentar su vejez. No hay rebeldía, como la del que clama verse con unos ojos distintos a los propios.
Confieso que quise a B. desde que el primer momento, deseaba que pasara su mano por cada muslo de mujer y que recorriera con su boca el cuello más sensual, o acariciara la perfecta cintura de esos veinte años. Porque se reconoció viejo y porque supo serlo, sin disfraces ni simulacros y porque convirtió, para mí, los oprobios de la vejez en pura sinceridad, digna y humana
.

4.1.08

Buen fin de semana

"Acabo de aplicar el corrector del Word y quiso cambiarme interín por ínterin. Conozco la forma correcta, pero me suena mal. Hablando digo interín, como casi todo el mundo; suena más natural. Tengo mis pequeñas discrepancias con la Real Academia. [...]. La palabra tipeo no existe. Sólo existe tipiadora que puede ser tanto una máquina de escribir como una mecanógrafa. No se puede decir tipiador. Ni tipiar. Curioso mundo. [...]. La palabra pesadillesco no existe, lo dicen todos los diccionarios de los que dispongo".
La novela luminosa, Mario Levrero.

2.1.08

Gestos

* Tararea una melodía optimista para demostrar que está en un buen día.

* Pasa el camión de la basura, y él, frunciendo la frente, achina los ojos y contrae las mandíbulas.

* Aquel que no le gusta usar la palabra "coger", entonces hace un gesto irritante y procaz; la dice sin pronunciarla.

* Un hombre que come con avidez atento a cada arveja, fija la mirada en el próximo bocado.

* Durante una conversación aburrida, desviar la mirada, entretenerse con el entorno y volver al rato a nuestro interlocutor, para que crea que estamos interesados.

* Gesto de horror, cuando en medio de una conversación agradable, surge la discusión.

* Habla, pero no sabe qué hacer con las manos, como si le hubieran crecido de repente.

* La chica finge saber la letra de todas las canciones, y apenas si balbucea una ilación de vocales.

* Lo entrevistan para la tele y, como gran sorpresa, le preparan un video sobre la vida de su pueblo: quiere mostrarse emocionado porque sabe que la cámara se acerca buscando un primer plano; no logra más que un atisbo de llanto, pero no el llanto.

* La vendedora, detrás del mostrador, desconfía si devolvemos una prenda o si queremos cambiarla: piensa que está usada.

* Una mujer con cadena de oro, desde donde cuelgan varios dijes de niñitos y niñitas: como si hubieran cumplido su misión en esta vida con un sobresaliente.

* Una amiga, que cada vez que viene a nuestra casa, dobla nuestros repasadores y los acomoda sobre la cocina.

* La empleada en la peluquería: se siente poderosa porque tiene el secador más potente.

* Mientras expone su argumento, va buscando con los ojos a aquel que confirme o pondere su teoría.
* Saludar a alguien y no saber si nuestra sonrisa fue desmedida: demasiado efusiva o con la boca ladeada sólo hacia la izquierda.

28.12.07

Buen fin de semana

"Durante muchos años, por un error del editor, que se había equivocado en el retrato de la contratapa, leí obras de Balzac pensando que tenía el rostro de Amiel, es decir, un rostro alargado, magro, elegante, enfermizo y metafísico. Sólo cuando más tarde descubrí el verdadero rostro de Balzac su obra para mí cambió de significado y se me iluminó. Cada escritor tiene la cara de su obra. Así me divierto a veces pensando cómo leería la obra de Victor Hugo si tuviera la cara de Baudelaire o la de Vallejo se se hubiera parecido a Neruda. Pero es evidente que Vallejo no hubiera escrito los Poemas Humanos si hubiera tenido la cara de Neruda".
Prosas Apátridas, Julio R. Ribeyro.
Así como este gran escritor peruano, yo también me divierto a veces pensando cómo leería a Onetti si hubiera tenido la cara de, por ejemplo, Carlitos Balá; o a Cortázar, si en lugar de esos ojos de largas pestañas y cejas tupidas se me hubiera revelado con el amigable y bonachón rostro de un Landriscina. O un Aira con cara de Charly; o a Silvina Ocampo en el cuerpo de Yuyito González. Arlt no sería Arlt con los rasgos de un Alberto Fernández y qué decir de Borges, si hubiera tenido el rostro contundente de un Alfredo Alcón.
Puesta a delirar, ¿por qué no llevar el juego más allá y fantasear con Julio Bocca en el cuerpo de Marcelo Polino; un Sabina con cara de Santos Biasatti o con Tomás y la carita inocente de mi Pobre Angelito?

27.12.07

Ni muy muy...

Ni tan tan...

26.12.07

Que sí, que no*

Diario La Nación, domingo 23 de diciembre: (aunque pudo haber sido cualquier otro).
En la primera plana, leo: "El auge del consumo opaca el espíritu navideño". A ver, digo, aunque sé que no leeré nada nuevo. Barcia, Noé, Kovadloff, Valiente Noalles, todos concuerdan en que el dios del amor ha sido desplazado por el dios del consumo. Ajá... me digo, qué novedad. Pero decido seguir leyendo, así que voy hacia la página 20, en donde continúa el artículo en cuestión. En el camino, paso páginas enteras de distintas publicidades: televisores, celulares y más celulares. Epa... ¿no es demasiado? Llego a la 17, a las 19, a la 21 y aterrizo en la 23 ¡páginas enteras, en vivos colores: "Noche shopping, a partir de las 22 hs; 20, 30 y 50% de descuento!". ¿¿¿Quéee??? Un poco incómoda, termino de leer la nota contra el consumo, en medio de la más brutal tentación consumista. Ahora Giardinelli está diciendo que hemos dejado de ser personas para convertirnos en potenciales consumidores y alguien cita a Lipovestsky y la era del vacío. Ejem.
Para rematarla, ahí está el Gaturro nuestro de cada día que, si lo dejamos, nos tiene de la ceca a la meca con el descuento de esta semana acá y el de la semana que viene allá. Cierro el diario que me invita a ir de comprar a las 12 de la noche, mientras me lleva a reflexión sobre los peligros de la era del consumo. Ajááá.
* (Cambié el título, no me gustaba).

21.12.07

Cita de fin de semana

"Tengo tantas ganas de ser recurrente y un poco vulgar y decir: la esperanza es lo último que se pierde".
Clarice Lispector.

Hoy, estas son las esperanzas que no pierdo:
Esperanza de que todos podamos ser un poco más felices.
Esperanza en la real vocación de servicio de quienes nos gobiernan.
Esperanza en que este país herido y remendado pueda ser esa casa en donde todos nos sintamos reconocidos y respetados.
Esperanza en que se alivie el dolor de los que sufren, y en que encuentren la paz el corazón de los atormentados.
Esperanza en que los hijos de todos aprendan de nuestros aciertos y corrijan el rumbo de tantos desaciertos.
Esperanza en que el mundo del revés pueda pararse sobre sus pies y mirar hacia el futuro sin trampas y falsos discursos.
Esperanza de que los nuevos amigos de este año, a los que no les conozco ni el color de los ojos, terminen el 2007 con la misma esperanza que siento yo hoy, en este instante, en este mundo.
Foto: Magdalena Sorondo.

20.12.07

COMBO I para el arbolito

Hago otro paréntesis entre tantos balances, porque tengo muchas ganas de entusiasmarlos con estos libros encadenados, un buen regalo para ese alguien ávido de lecturas que siempre tenemos cerca.
No sé ustedes, pero cuando a mí un libro me gusta, le sigo las huellas como el mejor de los detectives: no sólo quiero leer sus otros libros, sino también lo que ese autor ha ido leyendo, lo que otros escribieron sobre él; quiero saber cómo se las ha arreglado en la vida para contar aquello que acabó deslumbrándome.

Se me dirá que no son estas épocas para regalar ¡cuatro libros! Y tendrán razón. Pero vale todo: pagado en doce cuotas..., usado, prestado, jamás: afanado.
Va:
1) Madame Bovary, de Gustave Flaubert.
Solamente un autor cuyo propósito en la vida fue escribir y no vivir, pudo dar forma a este personaje que contiene algo de todas las mujeres y de todos los hombres. Recluido en su cada de piedra, en la ribera del Sena, trabajó duramente, con hábitos metódicos, con el objetivo fundamental de contar una vida sin juzgarla. Así nace Emma, la que no es feliz, la que se aburre, la que sólo quiere ser la heroína de la mejor de las novelas románticas.
2) La orgía perpetua, de Mario Vargas Llosa.
"Desde las primeras líneas el poder de persuasión del libro operó sobre mí de manera fulminante. Hacía años que ninguna novela vampirizaba tan rápidamente mi atención, abolía así el contorno físico y me sumergía tan hondo en su materia, A medida que avanzaba la tarde, caía la noche, apuntaba el alba, era más efectivo el trasvasamiento mágico, la sustitución del mundo real por el ficticio [...]. Cuando desperté, tuve dos certidumbres, como dos relámpagos: que ya sabía qué escritor me hubiera gustado ser y que desde entonces y hasta la muerte viviría enamorado de Emma Bovary".
3) Cartas a Lousie Colet, de G. Flaubert.
Más que sólo cartas: confesiones, ensayo, diario, memorias. Algo así como la historia de la escritura de la novela:
"Empecé ayer noche mi novela. Ahora entreveo dificultades de estilo que me espantan".
"No es pequeño asunto el ser sencillo".
"Aún con muchos andamiajes dramáticos, falta lo dramático".
"Escribir me pone en un estado de permanente acritud, y siempre estoy a disgusto con lo que hago. La idea me estorba. La forma se me resiste. Desde hace cuatro días he escrito tres páginas, y detestables, flojas, blandas, aburridas".
"Cuando esté acabada mi novela, te llevaré mi manuscrito. Ya verás a través de qué complicada mecánica logro hacer una frase".
4) El loro de Flaubert, de Julian Barnes.
Un escritor decide desmenuzar la vida de Flaubert porque no le alcanza su obra.
¿Ficción, realidad, ensayo? Como lectores, la empatía con Barnes es absoluta: queremos más, ¡queremos todo!

¡Ojalá alguno ligue el Combo I!

18.12.07

Balance IV

Son casi las tres de la mañana y acá estoy, intentando un nuevo Balance, que esta vez tiene que ver con los blogs, esta nueva forma de conversación que descubrí el año pasado. Nunca me hubiera imaginado capaz de poner en funcionamiento mi propio blog, pero acá está: este lugar que no es ni muy muy malo, ni tan tan bueno. No sé cuánto durará mi entusiasmo; sólo tengo una certeza y es la de estar feliz por haber "conocido" y conversado con todos ustedes. Por eso este Balance bloggero:
El principal culpable de mi adicción: La lectora provisoria.
El que me atrapó desde la primera visita: Diario de un neurótico.
El que me recibió con los brazos abiertos: La condesa sangrienta.
Donde me siento como pez en el agua: en lo de Stella, el ángel eléctrico, koba (¿en reparaciones?), La Escritura o la Neurastenia y en lo de Medusa.
El que me impactó por su estética y su tono único: El Caballero de la Luna.
El que me asegura una fiesta cada vez que entro: el Disparador.
Los más compinches: stella, fernan, ele, dedo en la llaga, Leo, Jotafrisco, Adivinador, No tan iguales, almendra y el poeta.
Los nuevos amigos: Mastronardi, Hugo, Alberto.
El que mejor construye su personaje: Combatiendo al capitán.
El que me informa con humor e inteligencia: El Pasquín.
El que postea sin respiro: Claude Contin.
El que me ignora (lo visito siempre ¡porque escribe muy bien!): Bugman.
El comentarista más fiel y amable: Jose Soriano.
Los que pasan cada tanto: Federico, Gabito, Guantes de Lana, tennis, sophie, adenoz, crab.
El de historias con suspenso: lexi.
El que me sorprende. Pol Marmas.
El de las mejores historietas: loitt.
El que siempre espío: Horacio.
En donde encuentro los mejores post: malena.
Allí, donde tengo asegurada la risa: Así me gusta a mí (stella).

Los que no tienen blogs:
Mickey: el que debería tenerlo, porque sus comentarios son post increíbles.
Janfi: porque me hace reír.
Lucía, angie, talle small, rubbens y reina: porque son las únicas de carne y hueso que todos los días pasan sin necesidad de tocar la puerta.
Sapaflor: porque cuando pasa, ¡pasa!
Glenda: porque cuando creo que ya se fue, vuelve a entrar.
Conocido de la vida: Porque no sé quién es (aunque tengo la sospecha) y deja siempre comentarios dignos de un buen tipo.