8.6.10

Lecturas de otros tiempos III

Después del atracón de autores latinoamericanos (II), mi vida de lectora pegó un giro sideral. Tengo la fortuna de haber conocido a Fernando Pérez Morales, un señor librero dueño de una de las Boutique del Libro, que junto a sus hermanos Alejandro y Laura me fueron presentaron distintos autores.
Debo a Laura, por ejemplo, la lectura apasionada de los versos de Vallejo; gracias a Alejandro descubrí a los ingleses, que hoy sigo por tierra y por mar. Y si pienso en Fernando, digo Bukowski, digo el Auster de El Palacio de la luna, digo Hornby, digo Cheever, digo: "Estrella, esto es para vos".
Un buen día, hace de esto miles de años, un amigo me invitó a participar de un taller literario. Por qué no, me acuerdo que pensé. Pues en ese taller, además de ensayar algunos escritos que se fueron amontonado con los años, leímos autores que hoy son parte fundamental de mi biblioteca hogareña. Si tuviera que nombrar dos y sólo dos, diría que fueron el Quijote y la Ilíada los que despertaron en mí algo nuevo: el gusto por la peripecia, por el qué pasó; el hallazgo de personajes inolvidables, las ganas de más. Pero no voy a nombrar sólo dos porque no puedo, de ninguna manera, dejar afuera a Faulkner y a Joyce. ¡Absalón, Absalón! y El sonido y la furia me remontan a esa época de intensos debates y deslumbramientos. Proust, Thomas Mann, Virginia Woolf son apenas algunos nombres que nombro por nombrar, de aquella época de frenéticas lecturas.
Mientras, más allá del taller, mi otro yo iba descubriendo a los americanos. Jack Kerouac, Hemingway, Bellow, Mailer, Capote, Salinger. Stop. Paro acá. Porque fue entonces cuando descubrí dos autores que sacudieron mi forma de leer: Carver y Cheever.
Me acuerdo de esos primeros encuentros con la prosa de Carver, tan sin nada, sin sangre, sin pasiones, sin dones de introspección. Puros perdedores que deambulaban de acá para allá relatando minuciosamente detalles mínimos de ésas, sus vidas posbeckettianas. Prosa sin textura, escéptica, casi nada. Carver mismo se convirtió para mí en uno de mis personajes preferidos.
Hasta que arranqué con Cheever, con el que hice lo que no hay que hacer: empecé por sus Diarios, seguí por sus cuentos y novelas. Y si hoy tuviera que elegir lo mejor de él, gritaría así: ¡los Diarios!, de una solo golpe de voz, sin siquiera balbucear.
El efecto catarata me llevó hasta Richard Ford, Russell Banks, Paul Auster.
Aún hoy no entiendo por qué no he leído a Pynchon, pero al instante me digo que mejor así: un proyecto de lectura, nada mejor.
Continuará: Lecturas pasadas IV




20 comentarios:

angie angelina dijo...

Querida Estre: te recomiendo El idioma de los gatos- de Spencer Holst. Es medio inhallable, pero creo que lo habian reeditado hace algunos años.
Y otra autora que dicen que es la heredera de Carver es Lorrie Moore (por ej el libro de cuentos Autoayuda).
Bss

Marina dijo...

A mí me está empezando a picar el bichito de Joyse, que nunca leí y que, últimamente, se me aparece por todos lados, como diciendo: "ey, ahora toco yo". y confío en esas cuestiones.

amo tu blog estrella...

de mis no contemporáneos (que en verdad son los que más leo, no soy tan moderna, como diría rimbaud que hay que ser), elijo a tólstoi, siempre!

Marina dijo...

Joyce!

La podredumbre dorada dijo...

Veo que hay un hueco terrible en tu carrera de lectora, Estrella (por lo menos en lo que enumerás en el post): Louis Ferdinand Destouches, más conocido como Celine, el niño malo de los treinta, pero un escritor increíble. Para leerlo tenés que andar con las defensas fuertes, eso sí, buscá el momento. ¿En tu comentario en relación a mi amada Scully noté un dejo de reproche? Vos dirás. Saludos!

Ángel eléctrico dijo...

De los escritores americanos es muy difícil despegarse...
Sigo con rigor y pasión tu serie y sigue creciendo la lista de "proyectos de lecturas".
Un abrazo!

Yoni Bigud dijo...

Interesante recorrido. Mi vida está plagada de proyectos de lectura, algunos de los cuales nunca se concretarán.

Un saludo.

Noesperesnada dijo...

Proyectos de lectura, buena definición para todo lo que me falta leer...

amiga de siempre dijo...

Ahora entiendo qué merda hacés todo el día, nena!

Ernesto Ugarte dijo...

Un bello recorrido por esas palabras mágicas que tanto revuelo han causado entre las tumultuosas sendas de tu imaginación.
Beso!

el lord dijo...

Sería pecado no recordar a Isak Dinesen, Flannery
O´Connor, Stevenson, Dickens y Chejov, cinco genios.

Y sí, ¿por qué no has leído a Pynchon?

Estrella dijo...

ANGELINA,

Gracias por los datos. A L. Moore la leí, pero no me gusta mucho. Creo que fueron algunos cuentos y una novela que abandoné a las pocas páginas. ¿Qué me recomendás?

MARINA,

Tolstoi y Dostoievsky llegaron más adelante, otro hito en mi historia de lectora. Dale con Joyce, algunos de sus cuentos son una maravilla. Gracias, marina, gracias, gracias!

NECRO,

Viaje al fin de la noche, todo lo que leí, y hace unos pocos años. Ya llegaré a él, en Lecturas pasadas V o VI. Me causó gracia tu guiño al buen Mudler.

ÁNGEL,

Yo sigo anotando, año a año: Pynchon. Ya llegará su momento. Tengo tus post en carpeta de pendientes, para cuando tenga el libro entre las manos. Gracias, ángel!

YONI,

Su vida está plagada de proyectos de lecturas y de historias que sabe contar muy bien!

NOESPERESNADA,

Como si fueran siempre proyectos, aún lo leído, ¿raro, no?

AMIGA DE SIEMPRE,

Entre otras cosas, ojo...

ERNESTO,

De todas esas lecturas son muchas de las citas de todos los fines de semana. Y todas las que vendrán!

LORD,

Stevenson, Dickens y Chejov, sí. Los otros tres, no. No sé por qué, no les llegó el momento. ¿Por dónde empezar?

Betina Z dijo...

Disfruté de Auster con El palacio de la luna y más aún con La trilogía de Nueva York. Después siguieron otros títulos que no me entusiasmaron tanto. Por ahora, stop con Auster.
Carver me parece extraordinario. Esa prosa seca me inquieta y conmueve intensamente.
Joyce: me frustré con el Ulises (no pude entrarle) y no seguí intentando con otras obras. Celine,como tú: sólo Viaje al fin de la noche, hace mil años.
Otro pendiente: Cheever. Y tantos tantos más...

Deberíamos mencionar a don Kafka y su metamorfosis (bueno, la de G. Samsa)...

La podredumbre dorada dijo...

Bueno, es una ex compañera del hombre, me pareció que debía ver a qué se dedica hoy.
Lord, tantos años, qué es de su vida?! Péguese una vuelta por el blog, que hace un par de meses lo activé y estoy subiendo un poco de esto y lo otro. Saludos!

La condesa sangrienta dijo...

Anoté algunos nombres que me llevo
¡hay tanto por leer!

La herida de Paris dijo...

Espero la aparición en escena de los italianos, para compensar esta primera entrada dominada por los sajones: Dante, Boccaccio, D'annunzio, Pirandello, Buzzati, Calvino, Bassani, Malaparte, Giuseppe Tomasi di Lampeduza, y siguen las firmas.


Saludos

Anónimo dijo...

A mì me gustò mucho Autoayuda, y otro que se llama algo asì como Es màs de lo que puedo decirte, que los conseguì en OFERTA hace unos 5 años, sè que lo ùltimo no es de lo mejor.
Bss

Angie Angelina
(no tengo luz)

Anónimo dijo...

Viendo tu lista: ¡Què lindo es el de Mailer sobre Jesùs!
A Angelina

el lord dijo...

Estrella, sugiero para ya mismo a doña Isak Dinesen.
Usted es una lectora que los cuentos de ID merecen.

A la lista italiana de Herida me permito agregar los nombres y la obra de Italo Svevo y Cesare Pavese.

Necro, estuve dando vueltas por la Podredumbre y
disfrutando los nuevos textos, pero fueron visitas
incógnitas. Acepto su invitación: allá nos vemos.

mary poppins dijo...

yo, como la condesa, tomo nota, aunque despues pierda el papel :(

Anónimo dijo...

¿Quien es el sr de la foto?
Angie Angelina