12.11.09

Frase célebre de una amiga no célebre


Lo dijo E.:

"¡Porfi, díganme si soy rara...!".
Dibujo: Mauro Collares.

11.11.09

Sobredosis de actualidad

Perdónenme ustedes pero otra vez, va un post que irá a parar a la etiqueta "Actualidad". Tengo en lista de espera otros temas mucho más gratos: libros, diálogos ocurrentes, frases célebres de amigos no célebres... pero en mi cabeza, como en la de todos, está la política, en su más triste expresión.

No voy a hablar de los múltiples piquetes, del descontento, de las mentiras o verdades de los medios, de TN versus 6,7,8... porque lo que leo esta mañana en el diario me irrita casi tanto como los cortes anunciados para hoy.

Algo vi ayer en algún noticiero: primer plano de Carrió, diciendo que sostendría sus dichos en contra de Duhalde: "Yo nunca hubiera hecho una alianza con D. porque siempre dije que controlaba la droga de la provincia de Buenos Aires. Yo nunca hubiera hecho un acuerdo con un poder mafioso": dijo Carrió tiempo atrás.
Claro que Duhalde pidió que Carrió se retractara y la acusó por calumnias e injurias.

Pues ayer fue el encuentro cara a cara del agredido y la agresora en un cuchitril de Tribunales.

Ella, en su defensa dijo que no había querido decir que D. fuera un narcotraficante, que en realidad, como ella era una purista del lenguaje, había usado una de las acepciones que la Real Academia de Letras da a la palabra controlar: saber, examinar, fiscalizar.

¿¿Me están jodiendo??, y perdonen la expresión. Pero si tanta alharaca termina así, pues, créanme, no debería ni haber empezado. Cuántas denuncias quedan en el olvido, ¿no es como gastar pólvora en chimangos? Perder tiempo y dinero para nada. Un puro simulacro de democracia.

Leo que siguió un diálogo punzante entre los dos que, sinceramente, no tengo ganas de reproducir.

¿¿Están todos tan tristes como yo??

8.11.09

Un tema de conversación


El tema de los Medios circula en estos días. Pero no es de los Medios de estos días de lo que quiero hablar, sino de la manera en que se eligen los titulares: ahí está la clave de su interpretación, lo no dicho o lo doblemente dicho, como si los mismos títulos tuvieran eco.
Veo y leo:

Título 1)
Diario Perfil:

"El poliamor amenaza con extinguir la monogamia y el tabú de la infidelidad".
La nota decía algo así como que la movida había empezado en Estados Unidos pero que ya se estaba instalando en la Argentina: parejas de tres o cuatro (o tríos o cuartetos, debería decir), en donde los tres o cuatro andan felices y contentos. No son infieles ni swingers, son poliamorosos, nomás.
Al día siguiente, en el programa de radio Salgan al sol, entrevistan a un psiquiatra, especialista en relaciones amorosas, y el especialista es contundente: acá el poliamor no anda, no conozco ni un solo caso; somos posesivos, no compartimos.
Es decir, una gilada de los medios. Nada más.

Título 2)
Telenoche:

"Paco, mata RICO, mata POBRE" (música tremebunda y hollywoodense de fondo)... eslogan que se repitió en todas las ediciones, durante una semana.
Claro que el paco es un problema, pero que no me lo vendan así, como si fuera la novela de la tarde, buscando el gancho perfecto, la música a tono, para agarrarme del cogote y hacerme temblar.

Título 3)

Diario Perfil:
"El Krichnerismo ya tiene 115 mil piqueteros organizados en el país".
Foto de Milagro Sala con un palo en la mano; de fondo, los barrios que construyó Tupac Amaru. Organizados para qué, me pregunto yo. Porque si es para seguir construyendo viviendas, generando empleo y sacando a los chicos del paco y de la calle, bienvenida sea la organización. Por qué no podemos debatir, en todo caso, el cómo se hace lo que se hace, sin poner el cuestión los buenos resultados. Debatir, sí. Todo lo que sea necesario, para rescatar lo bueno y corregir lo malo. Discutir el papel del Estado, el liderzgo de Milagro Sala, el clientelismo. Sí. Pero, con la mirada puesta en cada uno de los destinatarios de esta acción.

Título 4)
Revista Luz:
"Ya no me preocupa el paso del tiempo, aprendí a disfrutar de mis arrugas".
Foto de la esplendorosa Catherine Fulop.
¿De qué arrugas me está hablando? Ella no sólo se preocupa: se ocupa. Pues entonces, ¿por qué no decir las cosas como son?

Título 5)
Diario La Nación:
"Papiloma humano: un virus que también es cosa de hombres: causa la mitad de los cánceres de pene que cada año provocan 250 amputaciones".
A veces pienso que estas notas restan más de lo que suman. Quizás esta información salve algunos penes, pero estoy segura de que deja a otros tantos muertos de miedo, acobardados.

"Si el texto es un objeto de lectura, el título, como el nombre del autor
es un objeto de circulación, un tema de conversación".
Gerard Genette

6.11.09

Buen fin de semana y algo más: S.O.S.


Escribo ahora porque milagrosamente, tengo señal. Desde hace tres meses largos, fibertel (grrr) llega pero con m i c r o c o r t e s, ¿saben de qué hablo? Pues yo sí, pero los técnicos no dan con el problema. Ya intentaron todo: me dijeron que era porque no tenía actualizado el antivirus, porque el router no andaba bien... hasta cambiaron todo el cableado de afuera, y como último recurso, pusieron un nuevo modem. La cosa funcionó unos diez días, hasta el domingo: otra vez los microcortes. En mi casa ya no nos decimos ni buen día ni pasame la jarra de agua, sino: "¿¿¿hay señal???".



Para qué contarles mis estériles llamadas al 0800fibertel. Impotencia, bronca, rabia. Peor que quedar engranpado en un piquete.

Dicen que mañana a las 8 están acá, pero a esta altura yo sé más que ellos: ¿¿Qué hago?? ¿¿Me cambio a arnet??



¡S.O.S!

(Necesito a Los Simuladores... o al Chapulín Colorado).



Respiro profundo, elimino el "en-estos-momentos-nuestros operadores-están-ocupados" de mi cabeza y me instalo en los versos de Joaquín Gianuzzi para desearles, ahora sí, un Buen fin de semana.


"La poesía del que ama no ve el conjunto
ni estrellas generales en la noche de todos".

Joaquín Gianuzzi. Fecundación del amante, en Apuestas a lo oscuro.

4.11.09

Una reflexión sin pies ni cabeza


Hace unos días miraba yo el programa 6, 7, 8 en la Televisión Pública. Pasaron al mejor estilo TVR un video en blanco y negro de la juventud de los años setenta: jóvenes abrazados, cantando en un recital de Mercedes Sosa, en contraposición con otro que daba cuenta de la juventud de estos tiempos: los pavotes jóvenes en la casa de Gran Hermano.
Cierto que los de la producción no estuvieron nada sutiles, pues entre el compromiso de unos y la vacuidad de otros, hay un largo camino de medias luces. Pero la televisión de hoy potencia el lado oscuro de la juventud, casi al punto de convencernos de que los jóvenes de este nuevo milenio son delincuentes y drogadictos, o, en el mejor de los caos, hombres y mujeres desenfrenados y tontos.
Ni muy muy ni tan tan, permítanme decirlo.
Podría hacer yo mi propio compilado al estilo TVR con chicos y chicas comprometidos, solidarios y pensantes. De todos los sectores, más unidos que en aquellos años.

Sin embargo, me quedé pensando.

Odio la nostalgia en masa de otros tiempos. No me gusta cuando me invitan a esas fiestas generacionales para tararear La Balsa o El extraño de pelo largo. De ninguna manera. Prefiero Los Piojos, Calamaro, Alvy Singer y todo lo que seguramente seguiré descubriendo. Pero, últimamente, se me ha dado por volver a esos años, síntoma, quizás, de que este mundo se me está haciendo extraño.
Cosas de la edad, sospecho.

No hablábamos de ciertas cosas, allá por los setenta. Ni se nos ocurría pensar si Fulanita tenía buen cuerpo o si nuestra cola era así o asá. Nos conquistaba el buen corazón de Fulano o la inteligencia de Mengano. No éramos frívilos, porque había todo un mundo que nos ocupaba.
Leíamos a Paulo Freire y Las Venas Abiertas; La Naúsea y Los Hijos de Sánchez. Escuchábamos a Viglietti, al Cuarteto Zupay, a Mercedes Sosa; adorábamos a Favio y a Serrat. Íbamos al cine a rompernos la cabeza con el El enigma de Kaspar Hauser y seguíamos a Bergman.
Comprábamos Satiricón, Humor, el diario Noticias.
No luchábamos contra la celulitis sino contra nuestra propia banalidad. Nos afeábamos si éramos lindas y usábamos todos la misma ropa, libres de marcas. No teníamos conciencia de lo que significaba una cartera Louis Vuitton, porque nos colgábamos, felices, las bolsas tejidas por los wichies. Nos resultaba obsceno gastar de más: la plata era para vivir, jamás para ostentar.
El sexo no era el pan de cada día, ni lo hablábamos así como así. Había algo de transgresión en cada beso, pero también había celebración. Esa intimidad nos pertenecía, era mía y tuya, de nadie más.
Queríamos cambiar el mundo porque creíamos en el Hombre nuevo para ese mundo, así, con mayúsculas.
Después llegaron las traiciones, la violencia, los desgobiernos, la represión más cruel y las heridas que aún hoy no cicatrizan.
A quien corresponda, escribió hace poco Martín Caparros.
¿A quién corresponde?, me pregunto yo.
De todos modos, prefiero seguir creyendo que un mundo mejor es posible; en ellos confío: en los jóvenes de hoy.

2.11.09

¿Es ésta la preciosa primavera?

Estoy confundida.
Desorientada.
Y pasada por agua.

El jardín de mi casa es un lodazal: los ramilletes de rosas, cargados de agua, se desploman apenas nacidas. Una bellísma dodonea en flor, que viró de arbusto a árbol para darnos la sombra perfecta de cada verano, se desprendió de cuajo del suelo que la sostenía: ahí están las raíces al aire, y todo su colorido despatarrado sobre el pasto, como un cadáver. Da pena verlo.

Dentro de la casa se multiplican las goteras. Las paredes están churreteadas con hilitos de agua que buscan escurrirse quién sabe hacia dónde. Parece que son las tejas, y Mario, el techista, no puede hacer mucho con esta lluvia.

Quiero un cielo bien celeste aunque me cueste, pienso, mientras espero que amaine el temporal, que venga Mario y que florezca este noviembre el jacarandá de mi vereda.

30.10.09

Buen fin de semana

"Fui a la facultad a encontrar gente, como hoy la gente va a facebook, mi facebook fue la facultad de Filosofía y Letras".

Alan Pauls, en revista No Retornable.
Foto: Magdalena Sorondo, en la Boutique del Libro de Palermo, A.P. junto a Fabián Casas.

29.10.09

Pura pinta

El martes a la noche fui al Palais de Glace, al Buenos Aires Photo 2009.
Tanta gente ... y tanto calor ahí adentro, que apenas si di una vuelta.

¿Lo más divertido? Mientras esperábamos al siempre impuntual de mi hermano, que era justamente uno de los expositores y poseedor de las entradas, mi hermana y yo estuvimos paraditas en la vereda más de media hora.
Me sentí en la red carpet de los premios Oscar.
Qué ropa, qué zapatos, qué lindos tapaditos...
Y qué maquilladas estaban las mujeres. ¿Cuánto gastan? ¿dónde compran? ¿qué se hacen en esas pieles de porcelana?

En eso, una mujer de negro, vestido caro, cinturón de charol (de buen charol), taco aguja, corte de pelo a lo garçon, sale con todo su glamour y para un taxi en la calle Posadas. No sé qué le dijo el tachero, la cosa es que ella dio un portazo y le gritó: ¡"andá, forro"!

Ah, bueno, pensé yo..., esta mujer es un bluff.

28.10.09

Bien por Federico Jeanmaire

Federico Jeanmaire ganó el Premio Clarín.
Más allá de mis simpatías con este tipo de premios, y en especial con el de Clarín, me puse feliz.
Porque se lo merece. Es un gran escritor. Créanme.
La foto es de Alejandro Guyot.
Me acuerdo de esa noche, de la lluvia, de la calle empedrada, de su voz quieta y su decir manso.
Pero más me acuerdo de su prosa.
Así que.
Estoy feliz.


26.10.09

Una educación sentimental

Cineclub, de David Gilmour

Resulta que el hijo del pobre David está harto del secundario. No le gusta, no hay caso. Colecciona malas notas sin que se le mueva un pelo.
Un día, el padre le dice: "Si no te gusta el colegio, podés dejarlo". El chico cree que el padre lo está provocando, y espera en medio de bostezos el resto del sermón, aquello de qué va a ser de tu vida si no estudiás y bla bla. Pero no. El padre sólo le dice: "Pensalo, mañana me contestás".
Al día siguiente, apenas se lo cruza en el pasillo rumbo a la cocina, le da la respuesta: "Quiero dejar el colegio".
Ok, le contesta el padre, pero con dos condicicones: 1) nada de drogas, 2) vamos a ver juntos una película por día: esa será tu educación.

Y así empieza el Cineclub y la historia de una educación nada convencional.

Claro que el padre no está seguro de lo que hace, ¿será éste el principio de una suma de fracasos en la vida de mi hijo? ¿estaré dando el punto inicial hacia su nada laboral? No lo sabe, pero lo que sí sabe es que nunca podrá ser feliz si en el mientras tantos el hijo hace lo que no le da ni una pizca de felicidad.

Empieza el baile:
Los cuatrocientos golpes, La Dolce vita, Pulp Fiction, El Padrino, Mujer Bonita, Psicosis, Qué bello es vivir, El bebé de Rosmary, Bajos instintos...
A partir de cada película y a pesar del desgano del hijo y de la impaciencia del padre, surge la conversación, las ganas de más, el juego.

A ver, en esta película tratemos de pescar qué escena nos inquieta de tal manera que nos empuja hacia la punta del sillón. En El Resplandor, dice el hijo, aquella en la que Jack Nicholson, alucinado, mantiene una conversación con el mayordomo del hotel, o en Annie Hall, la escena en la que Diane Keaton canta Seems like old times en un bar a oscuras. O cuando Harvey Keitel, en Calles Salvajes, recorre un bar, iluminado de rojo, acompañado por los contundentes acordes de Tell me, de Los
Rollins Stones.

Padre e hijo siguen repasando escenas memorables, a medida que pasan los días: Audrey Hepburn en la escalera de incendios de un piso de ladrillos rojos en Breakfast at Tiffany´s; el monólogo de Marlon Brando en Último tango en París o cuando tira los platos de la mesa en Un tranvía llamado deseo.

Fascinados por Brando, el padre le cuenta al hijo la biografía del actor y conversan hasta la madrugada sobre la historia de la inmigración, sobre dónde reside el talento, sobre la belleza. Otro día, el hijo repite una y otra vez el cuadro de Caracortada, el momento justo en el que Al llega a Miami. Empieza entonces una clase de Geografía. ¿Donde queda Miami?, pregunta el hijo. Después de una hora, de recorrer Estados Unidos, Florida y Cuba, llegan a Sudamérica.
¿Es un país?, pregunta el hijo.
No, un continente. Sigues avanzando miles y miles de kilómetros, selvas y ciudades, más selvas y ciudades, hasta el final de Argentina.
¿Es el fin del mundo?, pregunta el hijo, asombrado.
Más o menos... contesta el padre.

Todavía no terminé el libro. Ahora el hijo anda enamorado, y el padre corre a la videoteca para elegir una película sobre el amor y el desamor.

El padre sigue dudando, pero el hijo aprende. Sabe de planos y contraplanos, puede identificar un plano secuencia y una cámara en mano, pero también, construye de a poco un pensamiento propio.
Una vez que el hijo se entusiasme con esta nueva pasión de ver y pensar, el padre intentará el segundo paso: que el hijo quiera ir a la universidad para debatir así no ya con su padre sino con jóvenes de su misma edad.

Veremos si lo logra. Después les cuento.

23.10.09

Vuelta y cita

Y pasaron tres meses, así como así.
Miro para atrás y esto es lo que hice mientras duró el paréntesis:

Trabajé: con las revistas de siempre, en dos o tres libros y algunas cosas más.
Viajé: por la bella Quebrada del Norte argentino. (Hay diario en La Lectora Provisoria).
Lamenté: cada desencuentro entre gobierno y oposición, entre flacos y gordos, entre pelados y lampiños.
Recorrí: los blogs de siempre y más.
Descubrí: al músico Tomás Lebrero.
Planté: colores en mi jardín.
Celebré: un encuentro hiperfamiliar, donde entre todos encontramos la marca a fuego de nuestro Potente Gen G. (gracias, yoni Bigud).
Acosé: a la gente de Fibertel.
Seguí: cada capítulo de Tratame bien. (Ni loca me pondría la remera maradoniana, pero sí aquella que dice: yo banco a José Chocachian, si es que se escribe así).
Padecí: como todos, las zozobras argentinas.
Leí: más de diez libros. ¡Ya les contaré!

Va cita:

"Todo es raro, todo es imposible".
Ema, la cautiva. César Aira.*

* gracias, yupi!

23.7.09

Cita y Despedida

"Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiéramos".
Marguerite Duras

Y con esta cita (y el post número 400) me despido de todos ustedes, por lo menos por un tiempo.

Dejo acá escritos de todo tipo, pero quizás lo más valioso sean las citas que figuran bajo la etiqueta de Citas de fin de semana.

Las he releído esta tarde y recordé lo que una vez me dijo mi hija cuando vio mis cuadernos de citas: "Acá hay un tesoro, algo tendrás que hacer con esto". Pues hecho está.

Les agradezco a cada uno de ustedes el apoyo a este blog, que no es ni muy muy ni tan tan. Han sido amables, fieles, una agradable compañía.
¡Celebro la experiencia de haberme animado a contar lo que quise contar! Y celebro el encuentro, claro, pero seguiré pasando por sus blogs o cruzándolos en blogs amigos.

Un gran abrazo a Mickey, Angelina, Enter, koba, Lucía, Mensajero, claude, Wonder, Herido de Paris, M.T., Yoni Bigud, juli, Dorian, stella, Conocido de la vida, yupi, janfi, condesa, María, Adivinador del pasado, José Soriano, Jorge Arce, Carlos G., marmottan, MQDLV, AM, mili, Gamar, Jotafrisco, Gemma, loitt, marcela, el lord, juanma, Mr. crab, filo, glenda, ángel eléctrico, malena, lexi, paula D., Mary Poppins, fedet, santi, guille, Waitman, la candorosa, verdemanzana, Tomás Munzer, sobredosisdescasez, reina, compotadeesperas, Rodolfo, Ra, Pustulio, Pía, Pepe Palermo, Dr 7, Pedro, Oscar Cuervo, Nippur, nadasepierde, Mr. Halls, el Caballero de la Luna, Juan González, minombremesabeahierba, Ajenjo, maray, Mariángeles, magah, lucila, laura, leo, galois, gabrielaa, ElPoeta, el viejo agustín, Disparador, De Lirium, Indis Creta, cristal, Carlos A., Cassandra Cross, cristina, el dedo en la llaga, Hija de Zeus, Eric, fede, Ojaral, Pol Marías, Pablo M., federico, fernán, Gonzalo Garcés, Guantes de lana, horacio, hugo, mars, Notan, Occam, magu, Humanoide, Lic Jasper, y anónimos buenos.

¡Muchas gracias!


22.7.09

De conversaciones equivocadas

Hay conversaciones interesantes de principio a fin: las intimistas (cuando hay afinidad con la persona con la que se intima); las que giran alrededor de un tema que nos inquieta o nos define; las divertidas, esas que ocurren de tanto en tanto a fuerza de pura empatía y buen humor.
Pero hay otras que nos condenan al único lugar posible: al rincón de la escucha sostenida frente a ése que habla y mientras habla busca algo que decir.

Como en todo, están los que se instalan en las antípodas del parlanchín: los que solamente escuchan, como si en el fondo custodiaran aquello de lo que no quieren hablar y nos obligan, entonces, a sostener un conversar que se atasca una y otra vez.
Hay conversaciones equivocadas con personas equivocadas.
En esos casos, mi especialidad es óptima. He ido perfeccionando mi técnica a través del tiempo y hoy puedo decir que mi método es 100% efectivo: soy capaz de entretenerme con mis propios pensamientos mientras que el que cacarea sigue cacareando.
Están, quién no lo sabe, los que hablan a través de los achaques de su cuerpo, los que no pueden alejarse ni un segundo de su aquí y ahora. Los emisores que no se preguntan, jamás, si lo que están contando le interesa a su receptor, y que ni siquiera pueden decodificar la actitud del prisionero.
Pero quiero ser sincera.
Las conversaciones que más temo son las de los conversadores-exploradores. Así, de repente, uno se encuentra diciendo con todas las letras lo que no tiene ganas de decir. Porque el explorador tiene un no sé qué, un magnetismo que irradia desde su manera de mirarnos y se termina, indefectiblemente, cayendo en sus redes cazadoras. Al final de la charla uno siente que ha sido saqueado.

Y por suerte, hay conversaciones placenteras que se deslizan plácidamente por los vericuetos del adentro y del fuera de dos o tres sentados frente a un pocillo de café.
Foto: Magdalena Sorondo (www.fotosdelamagdalena.blogspot.com)

21.7.09

La lluvia en el jardín y yo rodeado...


Hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
(Gelman)

Dios se desnuda en la lluvia
como una caricia
innumerable.
¡Lluvia, lluvia!
Desnudez del dios primaveral,
que baja danzando, danzando,
a fecundar la amada
toda abierta de espera,
quebrada ya de ardor
amarillo y largo.
(Juan L. Ortiz)

Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.
(J. L. Borges)

Lluvia:
Saltó la alegre lluvia por taludes y cauces;
Descolgó del tejado sonoro caracol
;y luego, allá a lo lejos, se desnudó en los sauces.
Transparente y dorada bajo un rayo de sol.
(Lugones)

Una red de mirada
mantiene unido al mundo,
no le deja caerse.
Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos,
mis ojos van a apoyarse en una espalda
que puede ser de dios.
Sin embargo,
ellos buscan otra red,
otro hilo,
que anda cerrando ojos
con un traje prestado
y descuelga una lluvia ya sin suelo ni cielo.
Mis ojos buscan eso
que nos hace sacarnos los zapatos
para ver si hay algo más sosteniéndonos debajo
o inventar un pájaro
para averiguar si existe el aire
o crear un mundo
para saber si hay dios
o ponernos el sombrero
para comprobar que existimos.
(Juarroz)

La lluvia en el jardín
y yo rodeado
de cosas subalternas.
El agua abulta las dalias
allí donde todo es necesario
y yo sin romper el vidrio.
El agua es una exacta realidad
a esta hora de la tarde.
Se aplasta
materialmente, para crear a fondo.
¿De dónde saqué esta mentira
para rechinar los dientes cristal adentro,
prisionero de un orden secundario?
Llueve en mi fisiología,
se inclinan las dalias hinchadas
y nada de eso me sirve. Estoy
fuera del cuadro.
(Gianuzzi)

Foto: Emiliano Lasalvía

17.7.09

Buen fin de semana

Lunes 12 de mayo, 1986

Hoy hablé con Borges, que está en Ginebra. A eso de las nueve, cuando íbamos a tomar el desayuno, sonó el teléfono. Silvina atendió. Pronto comprendí que hablaba con María Kodama. Silvina le preguntó cuándo volvían; María no contestó a esa pregunta. Me dio el teléfono y hablé con María. Le comuniqué noticias de poca importancia sobre derechos de autor (una cortesía, para no hablar de temas patéticos). Me dijo que Borges no estaba muy bien, que oía mal y que le hablara con voz alta. Apareció la voz de Borges y le pregunté cómo estaba. "Regular, nomás", respondió. "Estoy deseando verte", le dije. Con una voz extraña, me contestó: "No voy a volver nunca más". La comunicación se cortó. Silvina me dijo: "Estaba llorando". Creo que sí. Creo que llamó para despedirse.

Sábado 14 de junio, 1986

Después de almorzar, decidí ir hasta el quiosco de Ayacucho y Alvear, para ver si tenía Un experimento en el tiempo: quería un ejemplar de reserva. Un individuo joven, con cara de pájaro, me saludó y me dijo, como excusándose: "Hoy es un día muy especial". Cuando por segunda vez dijo esta frase le pregunté: "¿Por qué?". Porque falleció Borges. Esta tarde murió en Ginebra", fueron sus exactas palabras. Seguí mi camino.
Pasé por el quiosco. Fui a otro de Callao y Quitana, sintiendo que eran mis primeros pasos en un mundo sin Borges. Que a pesar de verlo muy poco últimamente, no había perdido la costumbre de pensar: "Tengo que contarle esto. Esto le va a gustar. Esto le va a parecer una estupidez". (...).

Borges, Adolfo Bioy Casares, Ediciones Destino, Buenos Aires, 2006.
lustración: Norah Borges.