
Cliente: ¿Por qué agregaste este nombre?
E.: Porque acá me parece que hay que recuperar el sujeto; quedó muy lejos, casi en la página anterior, el lector puede confundirse.
Cliente: No entiendo por qué algunos "aun" tienen tilde y otros no.
E.: Sí, es un lío, lleva tilde cuando significa "todavía"; no lo lleva en el caso de "aun cuando", "incluso"...
Cliente: A ver... acá, ¿por qué cambiaste este párrafo? ¿¿Está mal??
E.: No, no, está muuuuy bien. Lo que pasa es que se repite mucho la palabra "todo"; al suprimir una o dos, tuve que cambiar un poco la oración. Si no te gusta cómo quedó, podemos probar otras maneras ...
Cliente: Acá me mataste, "el tranvía corría por la vía al mediodía", ¿cuál es el problema?
E.: Bueno, hay tanto "ía, ía, ía". Ojo con las rimas, quedan feas. (glup).
Cliente: Con la puntuación me hice un lío... ¿ésta coma no va? A mí me parece que sí, fijate.
E.: Y, no. No va la coma entre verbo y objeto directo. Ni entre sujeto y predicado. A menos que el sujeto sea muy largo, con proposiciones...
Cliente: ¡Ah, bueno, che! no es para tanto...
E.: Es tu decisión, es tu texto, podés hacer con él lo que quieras...
Cliente: ¿No era que que la conjunción "o" va con tilde, eh?
E.: No, sólo cuando está entre números, y hasta en este caso ya se está dejando de usar.
Cliente: Veo que cambiaste todos los guiones de diálogo...
E.: Sí, los reemplacé por la raya. El guión es otra cosa, se usa, por ejemplo para los años: 1986-87; para separar palabras en sílabas o al final de un renglón, para algunos apellidos: Vila-Matas, por ejemplo. Pero para los diálogos se usa la raya, ¿ves? está acá en tu teclado...
Cliente: Ah, mirá vos..., ¿Alt cuánto?
Cliente: Acá no veo qué está mal. ¿Cambiaste "Hay una influencia y beneficio recíproco para ambos"... por "Hay una influencia y un beneficio recíprocos"?.
E.: Es un problemita de concordancia: "recíproco" tiene que ir en plural, fjate, el antecedente es tanto "la influencia" como "el beneficio". Y el "para ambos" está de más, es un pleonasmo, con "recíproco" alcanza y sobra.
Cliente: ¿Y esto?
E.: ¡Uy!, perdón, se me pasó, es una errata, ya la arreglo (GLUP).
Cliente: veo que me juntaste estas palabras, pero ahora el corrector de Word me las marca en rojo...
E.: Ignoralo, pasa que el prefijo siempre va unido a la palabra. No es "contra", espacio, "revolución", sino "contrarrevolución"; no es "pre natal", sino "prenatal...".
Cliente: ¿y este verbo? ¿¡está mal!?
E.: Vos viste cómo son los gerundios, nos resultan cómodos cuando escribimos, pero si los usamos mal, mejor cambiarlos. Es muy fácil.
Cliente: Pssss, pero quién se va a dar cuenta de que ese gerundio está mal, sólo vos...
E.: bueno, si quéres dejalo, pero si tu idea es que el libro quede im-pe-ca-ble, ese gerundio... ¡vuela!
Dos respuestas posibles de dos clientes probables:
1) ¡Gracias!, ¿cómo mejoró mi libro, ¡qué maravilla, estoy feliz!
2) Bue... ¿cuánto te debo?
* Recomendado: Cómo corregir sin ofender, Pablo Valle.