6.4.09

Observaciones cotidianas

"No te preocupes, ya va a pasar", aunque se sepa que tal vez no.

En rueda de amigos, come aceitunas sin dejar de hablar. Los demás lo miran pero no lo escuchan, sólo esperan que escupa el próximo carozo.

Ahí va la niña que hoy aprendió a patinar.

Rabia al darse cuenta de que aquel al que no estima está leyendo a su autor preferido.

En plena discusión, él grita: "¡Bueno, ese es TU punto de vista!", como si ella no lo supiera.

Arrepentimiento frente a un plato de ravioles con salsa fileto ahora que ve el bife de chorizo con papas fritas del hombre que come a su lado.

La pareja relata sus peripecias a dos voces; cuando ocasionalmente se enciman, se corrigen con una sonrisa y vuelven a empezar.

Un linyera zigzaguea por la calle; unos lo esquivan con miedo; otros, como si nada.

Se siente orgulloso de su don de ubicuidad.

De golpe, la certeza de saber que no nos entendemos.

Una mujer le dice a otra: "Estás con mala cara, ¿dormiste mal?".
No, le contesta la ojerosa. Por las dudas, esa noche se va a dormir muy temprano y nadie entiende porqué.

Sentada frente a un plato de verdes vegetales: como si con cada bocado estuviera rezando un padrenuestro.

Quiere dar por terminada la conversación, entonces camina lentamente hacia la salida mientras ensaya exclamaciones de despedida; así y todo, no puede escapar.

Como no sabe qué decir, no dice nada.

Suena el teléfono y nadie atiende, al rato se miran y se dicen: "atendé vos".

El viejito al sol, hasta que alguien se acuerde de guardarlo.

"¿Dormiste?"
" No, dormité...", contesta, ignorando los resabios del temblor de sus ronquidos.

Encontrar un trébol de cuatro hojas iluminó su día.

"Hacé lo que te digo, andá a verlo a X, dale, anotá el teléfono...". Se contesta que sí, como se les contesta a los locos, y se hace un garabato en el papel, aunque no ande la birome.

Observar con compasión a un grupo de turistas agobiados por el calor y la espera, y preguntarse quién diablos los mandó.
Foto: Gualterio Pulvirenti

21 comentarios:

MQDLV dijo...

Transportadoras.
Buena semana, Estrella!

Juli dijo...

Me encantan tus observaciones, Estrella.
La del punto de vista, la de la repentina certeza (quizás dos caras de la misma moneda?), la de la niña, la del viejito... bueno, todas tienen su magia.
Precioso.
Un beso!

(y sí, mucho mejor, volvió el sol, y logró entrar por las ventanas. Gracias! ;)

el Lord dijo...

Ahí va la niña que hoy aprendió a patinar.

Una mujer le dice a otra: "Estás con mala cara, ¿dormiste mal?". "No", le contesta la ojerosa. Por las dudas, esa noche se va a dormir muy temprano y nadie entiende por qué.

Todas muy buenas, pero estas dos, a mi juicio, excelentes. Más aún: "Ahí va la niña..." es mágica, tierna, la vida misma.

Gracias, Estrella.

Wonder dijo...

"Encontrar un trébol de cuatro hojas iluminó su día".
A veces, cualquier atisbo de magia nos reconforta.
Lo que implica, que esa magia cumplió con su objetivo.
Buena semana Estre.

Conocido de la vida dijo...

Tal cual. Cuando te arrepentís de lo que pediste de comer y querés lo que tiene el otro.
Me ha pasado muchas veces.

lucia dijo...

las observaciones son mis posts favoritos!!

me encantó la de las aceitunas!!!

igual, siempre me quedo intrigada... porque trato de adivinar quienes son algunos... o me los invento!

besos

Carlos Gatabria dijo...

"Rabia al darse cuenta de que aquel al que no estima está leyendo a su autor preferido."

Exactamente, o que está viendo su película predilecta, o que conversa con alguien a quien él aprecia...

Por supuesto que da rabia, dado que aquellos a quienes no apreciamos "deben ser" carentes del más mínimo buen gusto estético, y repugnantes para todos aquellos a quienes honramos con nuestro respeto y afecto.
Lo contrario sería, inaceptablemente, relativizar nuestro juicio sobre el fulano...

Estrella dijo...

MQDLV,
Lo mismo para vos, mujer.

JULI,
La de la niña y la del viejito: así los vi ayer a los dos en plena tarde de sol.

LORD,
Le decía a Juli que ayer vi a la niña que había aprendido a patinar, tan feliz, con una expresión de triunfo y contento que me sacó una sonrisa. Era una piojota llena de rulos.
Gracias, lord!

WONDER,
Con tan poco a veces logramos que ese día tenga un sentido, ¿vio?

LUCÍA,
Ah, pues qué alegría. Nuestras formas de mirar se parecen, así que piensa en ESE... y acertarás!

CONOCIDO DE LA VIDA,
Siempre me acuerdo de tu predilección por el ojo de bife, pero como me impresiona un poco ese nombre, lo cambié por bife de chorizo.

CARLOS GATABRIA,
Pasa, ¿no? como si ese escritor que tanto nos gusta fuera un poco nuestro, ¿qué hace aquel leyéndolo? Suponemos que es incapaz de ver lo que nosotros vemos. Claro que muchas veces un malentendido es el que nos hace rabiar.
Saludos!

Gamar dijo...

Exelentes fotos del comportamiento.
La única que no veo es la de las aceitunas. Seré poco observador?
Saludos Estrella.

Cristal dijo...

¡Ah, ahí estoy! En los celos por el que lee al autor que a mí me gusta...

Hace un tiempo leí un artículo de Javier Marías sobre esos "celos de lector"... Se puede ver en:

http://www.javiermarias.es/2007/06/la-zona-fantasma-10-de-junio-de-2007.html

¡Saludos!

María dijo...

Todas son muy buenas. A mí poneme entre las que "como no saben qué decir, no dicen nada"... aunque a veces me da un poco de envidia esas que hablan todo el tiempo de todo: eso que yo contaría en dos palabras, ellas lo estiran como un chicle… por eso odio hablar por teléfono, y “atendé vos” en casa se sobreentiende, ni falta hace que lo diga; detesto ir a la peluquería: ¿por qué es un lugar común que el peluquero es el confidente de las mujeres, si a mí no se me ocurre más que agarrar todas las revistas que encuentre y hacerme la interesada en la biografía de Máxima Zorreguieta?
Besos, Estre.

La herida de Paris dijo...

Yo atiendo, pero nunca es para mi.
Saludos.

ElPoeta dijo...

Tienes un don para la observación, querida. Cada una de esas situaciones da que pensar cuando la analizamos. Gracias por compartirlas. besos,
V.

Stella dijo...

Estas pinturas cotidianas tuyas me encantan!

Besooos

Claude dijo...

Me gustaría conocer a “ella”, ésa que sabe que es SU punto de vista.

Anónimo dijo...

Muy cotidiano y a la vez, poetico. Gracias.
Angie Ang

La condesa sangrienta dijo...

Ay esas despedidas interminables que no cesan al levantarse de la mesa, ni al llegar a la puerta, ni al subirse al auto!
Con algunas personas gastamos el adiós hasta hacerlo transparente.

Estrella dijo...

GAMAR,
¿Nunca viste al de las acietunas? Ahhhh, lo que te perdiste!

CRISTAL,
Yo también leí ese artículo de Javier Marías, lo tengo guardado. Otro que dice cosas interesantes sobre el tema el Lobo Antunes. Voy a ver si lo encuentro para la cita de este fin de semana.

MARÍA,
Me parece que tenemos muchas cosas en común. A mí me pasa lo mismo, envidio a esa gente que puede hablar y hablar, cómo hacen, pienso, para decir con tantas palabras lo que yo digo con dos o tres. Una de mis rarezas: me canso de hablar!
Gracias por pasar, María!

HERIDA DE PARIS,
La del teléfono es un clásico. En mi casa nadie quiere atender. JAMÁS!

POETA,
Es que las personas más calladas son buenas observadoras, eso se dice, ¿no?

STELLA,
Me alegro de que te gusten, a mí me gusta mirar...

CLAUDE,
Me quedé pensando en tu comentario del post de la cita de fin de semana. Creo que me compré el libro de Ribeyro por´el título: Prosas Apátridas y eso es lo que son: textos deliciosos sin patria, sin género, sin posible clasificación. Estoy segura de que te gustarían.

ANGELINA,
Gracias!

CONDESA SANGRIENTA,
Qué feo es! Si supieras las cosas que he llegado a hacer para poder salir disparando!

Enterhase dijo...

Mi observación de hoy fue el uso y abuso del corrector de ojeras en la Sociedad Argentina (S.A.)

Estrella dijo...

ENTER,
Ja, por qué, dónde anduviste?
Yo vengo sel supermercado y vi a un niñito con algunos kilos de más, que se soltó de la mano de su madres y se paseaba por las góndolas de los chocolates con los ojos brillosos y la lengua afuera. Un espectáculo!

nadasepierde dijo...

Increible tu post!
me encantó.... y tan cotidianos que uno los pasa por alto.
te sigo leyendo.
saludos