20.10.10

Nosotros y las cosas

Estoy tan ocupada que tengo ganas de que la campana del recreo empiece a sonar. Es que estoy en una edad en que una sigue siendo madre de sus hijos pero también empieza a ser madre de su madre. Y entre ellos me reparto, de aquí para allá.

Resulta que una de mis hijas se fue a vivir a Tucumán.
Torbellinamente, se fue. Como es ella.
Y dejó en su casa un tendal de cajas y cajitas con carteles para mí: para que me guardes en tu casa; para subir al altillo; para regalar; destino incierto.

No quiero ser mala, porque la pobre había trabajado sin parar; lo que quedó fueron las cosas de último momento, las que no le entraron en el camión de la mudanza ni en el auto, donde partió con novio, perro y bártulos al por mayor. Pero créanme, que todo era un caos.

Hace días que voy a limpiar, cargar, descargar, acomodar, podar, separar y tirar. Lo bueno (y lo que en realidad quiero contarles), es que cada vez que sacaba a la vereda los deshechos de mi hija, al instante tenía un cartonero o unos de esos viejitos que pasan en bici, silbando bajito, relojeando los despojos de los otros con mirada atenta.
Ay, qué lindo banquito –dijo una viejita cuando vio un minibanco de plástico viejo y ajado– ¿me lo puedo llevar para cuando arreglo mis macetas? Lleve nomás, lleve usted, y que lo disfrute, le decía yo.

Al rato pasa un hombre en auto, para justo frente a unas sillas desvencijadas que yo, prolijamente, había depositado al lado del paraíso de la vereda. ¿Me las puedo llevar? Claro, para eso están, pero habrá que arreglarlas...
ÉL, feliz, me dijo que era medio carpintero, y que le gustaba el desafío de convertir lo viejo en nuevo.

Entusiasmada por el entusiasmo del hombre, le dije: espere, tengo más. Y al rato salí con otras dos sillas, tan enclenques como las otras, pero con ciertas pretensiones de coquetería. Al hombre se le hizo agua la boca... y las fue cargando en el auto con un cariño ejemplar.
Así fueron desfilando, uno a uno, a cada rato. Todos se llevaban algo. Sospecho que no tanto por la necesidad, sino por el puro placer de rescatar de la calle esos objetos de nadie y salvarlos de la hoguera final.
Hoy el banquito tiene nuevo hogar. Hoy las sillas destartaladas habrán empezado su renovada vida.
Mejor así.

23 comentarios:

Mónica dijo...

¡Qué linnndo!
Miradas "Estrella".

Gamar dijo...

Me emocionan las dos posturas.
Que te alegre ver que alguien les de vida a las cosas descartadas y que alguien halla llegado feliz a su casa con su trofeo inesperado.
Me recuerda cuando de muy chico llegaba a casa con alguna maravilla que había encontrado tirada y mientras llegaba imaginaba todo lo que podría hacer con eso. Todo eso hasta entrar a casa y escuchar.
¡No traigas porquerías a casa!
En fin, debería haber sido restaurador.
Saludos

Anónimo dijo...

Precioso relato, muy emotivo.
Che, me gustó el cartel "destino incierto", muy filosófica tu hija!
¿Y los libros, se los llevó?
Bss
Anónima N° 7

Estrella dijo...

MÓNICA,

Gracias :) :) :)

GAMAR,

Sabés que tengo un tío que vive levantando cosas de la calle, y las deja... mirá, que parecen de anticuario. Él es muy prolijo y detallista. Es capaz de recorrerse los mil barrios porteños en busca de esa perillita que le falta para restaurar un mueblecito infame. Con el tiempo, todo el mundo le pregunta dónde compró esa OBRA DE ARTE. Así que no te acobardes! Debe de ser toda una experiencia "restaurar".

ANÓNIMA 7,

Se llevó parte de los libros... parte de todo. Acá estoy, con los dedos negros de apilar libros en los rincones de mi casa. Descubro con sorpresa que muchos son míos: ¡esos que nunca encuentraba! Peero feliz de que los tenga ella... ahí quedan, para que se los lleve en su próximo viaje.

Anónimo dijo...

JAJAJAJAJAJAJA
"De las hijas que no devuelven libro", ya tenés título para tu novela.
Bueno, es lindo, es algo compartido.
Yo también me presto libros con mi madre, y en su momento, con mi abuela.
Mamá me estuvo reclamando uno de Gabo y uno de Saramago, que yo había leído pero no tenía.
Cuando mi abuela murió, fuimos a su biblioteca y allí estaban. Se ve que le habían gustado y no los había devuelto! (Cuando eran novelas policiales, las leía y las devolvía al toque).
En fin, mirá qué recuerdos me traés.
Y estuvo linda la frase de Janfi, no le voy a poner "???!!!".
Bss
Anónima N° 7

La condesa sangrienta dijo...

'Siempre hay un roto para un descosido', decía mi abuela y es lindo pensar que algunos objetos encontrarán casa nueva.
También resulta sorprendente el circuito familiar que recorren otros objetos, antes de regresar a su dueño original que lo recibe como herencia.
un beso

conocido de la vida dijo...

Ahora veo porque mi mujer me dice a cada rato, "porque no vas un rato a la vereda".
Esta debe querer que me lleven, jajaj.

Betina Z dijo...

Hace un tiempo hicimos una pequeña refacción en nuestro hogar y casi todo lo que compramos lo adquirimos en mercados de pulgas. Para mí fue descubrir un mundo nuevo. Nos gustó tanto recorrer esos lugares - cada día era " a ver si hoy, finalmente, encontramos el `tesoro´ que estamos buscando", que seguimos haciéndolo cada tanto, por el gusto de ver y tocar objetos que vienen de otros tiempos y otras manos... A propósito, de mi abuela heredé las tazas de té más lindas del universo.
No soy fanática de las antigüedades, pero ese misterioso circuito que recorren algunos objetos tiene su encanto. Y seguramente, lo que para alguien está out para algún otro estará ¡perfecto!

Lindo post, Estre!

Lolita y El Profesor dijo...

"Hoy el banquito tiene nuevo hogar."
Su hija, también.
Todo un símbolo, ¿eh?

El Profesor

- dijo...

las sillas sillan, los bancos bancan y los hijos se las toman.

salute

maray dijo...

comigo pasó hace poco tiempo lo mismo: mi hija fue a vivir sola(pero cerca de aqui, gracias!)y yo, pa no caer en depresion ( ah, la sindrome del nido vacio) me puse a arreglar la casa, a cambiar todo de lugar. Yo, si no fuera una chica que siempre pasa por acá, buscando cosas que no nos sirve más, no saberia que hacer. Se llama Soraya, y ella es mi imperatriz de la basura. Tengo hasta mismo su telefono, pa que ella no venga y no me encuentre en la casa. Num pais como el mio, tan lleno de desniveles sociales, lo que pa uno es basura para otros es lo mejor que pueden tener.

La herida de Paris dijo...

me hizo acordar a esto:

"Mira nena hacelo fácil
dar es dar
Dar lo que tengo
todo me da,
No cuento el vuelto
siempre es de mas
dar es dar
Es solamente
una manera de andar
Dar es dar
lo que recibes
es también libertad."

Dar es dar.
Fito Paez

Saludos.

Juanma dijo...

No, bonita, lamento corregirte: todos se llevaban algo con tal de tenerte a sus lados. ¿No te diste cuenta?
Beso.

dr 7 dijo...

Hoy vi un viejito en bicicleta observando atentamente y me acordé de este post. Pero me parece que no silbaba.

Carlos G. dijo...

Siempre he sentido que hay algo noble en renovar cosas viejas, restaurarlas, y ponerlas nuevamente en funcionamiento, mantenerlas con vida.
Hay allí un agregado de valor
Es una silenciosa batalla contra el tiempo y, en estas épocas, es también una batalla contra la cultura del plástico.

Wonder dijo...

CONOCIDO, sos increíble, jajaja!
Y vos Estre? Ya la extrañás?
Qué linda mirada sobre una mudanza.
Besos!

Anónimo dijo...

Esperando con ansias el Cuestionario (literario) del viernes
Bss
Anónima N° 7

Juli dijo...

Ay, Estre!! Esto de ser madre de los hijos y de los padres insume mucho tiempo!!(y del esfuerzo mental ni hablemos...)
Yo ya venía con los horarios patas arriba, y no tuvimos mejor idea (era necesario por cuestiones de salud) que mudar a mi santa madre...
En 15 días tiene que estar instalada en su nuevo hogar, para que el inquilino pueda ocupar su departamento...
Y como ella con sus 82 años no puede hacer todo, allí vamos mi hermana y yo repartiéndonos entre nuestras vidas y el dpto de madre, prestas a desarmar lo que fue su hogar durante 22 años, intentando con paciencia china hacerle entender que no puede llevarse toooodo...
En fin...estoy agotada!!


Prontito nos tocará a nosotras sacar cosas a la vereda...

Siempre es un placer pasar por acá.
Besote.

Estrella dijo...

ANÓNIMA 7,

Estoy buscando algo interesante, no es tan fácil :)

CONDESA,

Qué sabias las abuelas!

CONOCIDO,

Naaa, no te creo!

BETINA Z,

Cómo salen las abuelas hoy! Es que uno las asocia con los objetos, allá en el tiempo.
Yo no logro que mi vieja me pase unas lindísimas tazas de té. Ahora que me hacés acordar, ¡volveré al ataque!

LOLITA Y EL PROFESOR

¿Lo habrá usado ya la viejita?

-

ja!

MARAY,

También tengo mi Soraya y mi Sorayo!

HERIDA,

Linda letra la de Fito. Pensé también en el poema Las cosas, de Borges...

JUANMA,

Qué galante!

CARLOS G,

Verdad, me pasa lo mismo, Carlos.

WONDER,

Claro que la extraño, pero ella está feliz!

DR 7

¿No llevaba un banquito al hombro?

Mary Poppins dijo...

me hizo sentir mal
ayer vendi la mesa y las sillas del comedor

Anónimo dijo...

Sra Madre de Estrella: Dele las tazas a su hija, total Ud ya casi ni las usa!!!
Bss
PD: EStoy sin facebook, ¿a alguien más le pasa?
Anónima N° 7

nadasepierde dijo...

Nunca se sabe el destino de las cosas que uno tira!.
Hace muchos años (15???) un primo mio que era vecino además, puso en la verdea dos sillas de caña y mimbre, rotas y desvencijadas. Mi entonces marido, las vio, y les habrá visto el potencial, las agarró. Las limpió, les puso una madera en la parte del asiento, las barnizó, y quedaron impecables. Pasaron mil años, nos separamos, me mude 3 veces, y en la repartija las sillas me quedaron a mi, y hoy están en mi cocina. Hace unas semanas vino una tia vieja a cenar (85) (tia mia y tambien de mi primo ex-vecino) y cuando vio las sillas, lo primero que dijo fue "uy!!! estas eran mis sillas...como vinieron a parar acá! si las tiré hace mas de 30 años"
y ahi me enteré que mi primo las habia juntado de la calle cuando ella las había tirado! el destino de las sillas era, sin dudas, quedar en la familia!

y asi las cosas van circulando, lo que a uno no le sirve, fluye para otro lado.

Una hija lejos!!!...cuesta un poco, no?
un beso

Minombresabeahierba dijo...

Dar renueva, guardar cosas sin uso que siguen su deterioro, es como guardar cadáveres, para mi.

Besos