11.4.08

Buen fin de semana

"Es abusivo el identificar el lunfardo con el habla de los argentinos. Es abusivo identificar el lunfardo con el lenguaje popular, cuando es sólo una de las manifestaciones de él. Es abusivo identificar el lunfardo con el habla porteña. El lunfardo es un habla popular, de entre las muchas que hay: la de los deportes (del fútbol, "chilena", "palomita", "de chanfle"), de la drogadicción: ("fumata", "pastero", "merca", "falopa") (...), de la juventud: ("cheto", "goma", "chabón", "hacer rostro"), de la música popular: ("patovica", "ricotero", "pogo", "bardo", "tribu"). No se tiene derecho a rotular el todo por las partes, pues genera confusión. Quienes lo hacen cometen sinécdoque (...)".

De la "Introducción" del DICCIONARIO DEL HABLA DE LOS ARGENTINOS (DHA), Academia Argentina de Letras, 1era. edición, 2004.

10.4.08

Diálogos VI

Una mañana inmejorable: la temperatura justa, la brisa suave, el cielo de un intenso azul. Hay perfume a verano en el otoño tardío, que redobla esta ráfaga exultante de alivio que siento apenas salgo del consultorio del dentista: sensación de deber cumplido.
Decido que la mañana se merece un café; elijo la vereda, bajo un tilo añoso. Me atiende un chico de unos veinte años, de quién sospecho que está, como yo, en un buen día.
Casi cuando estoy por irme, una familia se ubica en la mesa de al lado. Mientras el mozo se acerca a tomarles el pedido, los dos seguimos atentamente esta conversación:
- What a shame, me hubiera gustado comprarme that shoes, the black's one.
- Bueno, tomorow volvemos... y yo quiero ver the blue dress and the bag, the big one...
- No, no, la grande no, the small one is for you, ¡the big one para mí! Please, think about it, ¿pedimos coffee con medialunas?
Miro a mozo y le pido la cuenta. Él está tentando, y yo también. Nos miramos y nos sonreímos: somos involuntarios testigos de este bizarro diálogo. Y entonces un nuevo condimento redobla mi entusiasmo de esta mañana: el cruce de miradas cómplices, la sonrisas sin palabras.
Regalos de la ciudad, en plena calle.

8.4.08

Matías Martin la liga en La Liga

Me propuse anoche ver la primera emisión de este año de La Liga, quizás, porque el año pasado me gustaron algunos programas y, especialmente, la conducción honesta de Ronnie Arias y María Julia Oliván.
¿Cómo sería esta nueva Liga con Matías Martin y Clemente Cancela?
Pasados los primeros quince minutos, ya extrañaba a sus antiguos conductores.
A Matías Martin se lo veía incómodo. No tiene el perfil de hombre sensible de Gastón Pauls ni la valiente picardía del Arias que vi en La Liga. Como si él mismo se preguntara qué hacía ahí, metido en semejante lodazal, lejos de su amigo Cabito y el resto de la banda adolescente.
¿El tema del día? Las zonas del delito.
Primera entrevista: Matías Martin conversa en dulce armonía con cuatro o cinco delincuentes. No son chicos o adolescentes, víctimas de la exclusión y el abandono. Son hombres de alrededor de treinta, aunque no hechos ni derechos. Supongo que para lograr cierta empatía con ellos, Martin les pregunta, mientras ríe y sonríe una y otra vez: "¿Vas con caño? ¿Y si te pinta la loca qué hacé? ¿Lo clavaste? ¿Y si otro te quiere afaná? ¿Salís con un fierro? ¿Para vo'esto es un laburo? Los hombres, con la cara borroneada por la cámara, contestaban cada una de sus preguntas, como si fueran las estrellas de la noche, aunque la respuesta fuera: "Y, si le tengo que dar le doy, es mi vida o la de él". Había orgullo y arrogancia en sus respuestas y hasta ostentación de sus vivezas, cuando en un momento desafiaron al conductor a qué dijera de qué manera entraría él para afanar en una casa.
"No le robamos sólo al turista o al rico, les robamos a todos", dijo uno, después de explicar cómo eligen a sus víctimas. Matías Martin sigue sonriendo. Claro que su función no es la del moralista, pero Ronnie Airas hubiera repreguntado con inteligencia y reaccionado con honestidad a la desfachatez delictiva.
Mientras, Clemente Cancela y una nueva conductora, con el rostro desencajado, conversaban con hombres y mujeres que viven muerta de miedo en las villas, a merced de las bandas de narcotraficantes, en tierras que no son de nadie, donde policía y delincuente van de la mano.
No tienen nada y se quedan sin nada. Sólo tienen incertidumbre, angustia, impotencia. Miedo por ellos y por sus hijos.
Si de mi dependiera, parte del dinero de las retenciones lo usaría para abrir calles en villas y barrios, cuidar a la gente honesta, combatir las bandas que giran porque gira la droga, limpiar la Policía, educar a los niños.
Y no estoy siendo ingenua. Es prioritario, es urgente. Es prevención. Es lo justo.

7.4.08

El lector-detective

Como todos ustedes ya saben, soy una lectora con delirios detectivescos.
Cuando me entusiasma un libro, comienza entonces mi periplo: ratreo de punta a punta la obra del autor que supo cautivarme, espío en sus lecturas y me zambullo de cabeza en lo que otros escriben sobre él.
En orden de preferencia, busco primero sus Diarios, si es que los tiene.
En segundo lugar, como si tuviera una real necesidad de entrar en diálogo con ellos, elijo los largos reportajes o los libros de
conversaciones.

Va hoy esta selección que les recomiendo, por más de un motivo: porque mientras se leen, uno tiene la sensación de estar sentado a la mesa con el entrevistador y el entrevistado; porque son libros bellos, de tapas duras, tipografía perfecta y papel grueso de color indefinido; y, como si esto fuera poco, de regalo, muestras de manuscritos y fotos de los autores, para detenerse a mirar y mirar, buscando tal vez encajar, como en un rompecabezas, aquello que hemos leído con el rostro que vemos y que no siempre responde a ese decir.
1) Conversaciones con Thomas Bernhard, Kurt Hofmann, Biblioteca de la memoria, Anagrama.
2) Conversaciones con Antonio Lobo Antunes, María Luisa Blanco, Siruela.
3) Dossier Paul Auster, Gérard De Conrtanza, Biblioteca de la memoria, Anagrama.

En la foto: Thomas Bernhard.

4.4.08

Buen fin de semana

"Respeto a muy poca gente. Esa gente que respeto prefiero no conocerla. Se me cayeron todos los ídolos desde que se separaron Los Parchís.
Mi primera depresión duradera y grave fue cuando falleció Michael Landon. Quise ir al velorio, pero mis padres no tenían dinero destinado para ese viaje. Michael Landon fue el único padre que conocí que fuera padre. La familia Ingalls es la única familia que conocí que fuera familia.
Con mi hermano hemos llorado noches enteras por la fiebre escarlata de Laura. Por ellos quise tomar la comunión, pero tampoco me dejaron".
"Retrato impresionista:voces graves se hacen fumando", de Vera Fogwill, en No somos perfectas, editado por Mori Ponsowy.

3.4.08

El cuento que empieza cuando la realidad termina

A pesar de que colecciono primeras frases y grandes principios de la literatura, veo que tengo abandonada esta sección del blog.
Pero esta tarde, mientras miraba por televisión los discursos en vivo de hoy y extractos grabados del de ayer, me encontré pensando en cuál habrá sido el momento excacto en que empezaron los enfrentamiento de los unos con los otros.

Me acordé, entonces, de El Matadero, de Esteban Echeverría.
El primer cuento de la literatura argentina –que funda una manera de escribir–, da cuenta de enfrentamientos, violencia, sangre, rabia y simulacros.
Desde la primera e irónica frase, no sabemos exactamente qué se nos va a contar: ¿una crónica, un relato de ficción, una pesadilla?
Acá va el primer párrafo. Para el cuento completo: acá.
"A pesar de que la mía es historia, no la empezaré por el arca de Noé y la genealogía de sus ascendientes como acostumbraban hacerlo los antiguos historiadores españoles de América, que deben ser nuestros prototipos. Tengo muchas razones para no seguir ese ejemplo, las que callo por no ser difuso. Diré solamente que los sucesos de mi narración, pasaban por los años de Cristo del 183... Estábamos, a más, en cuaresma, época en que escasea la carne en Buenos Aires...".
El Matadero, Esteban Echeverría.

31.3.08

En la ciudad de la furia

Día en el microcentro porteño.
Si la ciudad es una sumatoria de relatos, un gran texto donde todos vamos escribiendo nuestras vidas, lo que leemos a veces nos desmorona en plena calle. Es como si todos los sentidos se mezclaran: los olores, cada palabra dicha, el sonido de los pasos sobre el asfalto.
Veo a un hombre enmarañado, sucio de alquitrán y pesadumbre, que debate con el aire que lo cuida.
Pasa un anciano que conserva las formas de otras épocas: el pelo engominado con esmero y el pañuelo en el bolsillo le dan cierto aspecto de fragilidad, como si fuera a quebrase en cada esquina.
Observo con descaro a un joven pálido al que le invento una vida. Miro los gestos de una mujer enojada y tengo el comienzo de una historia. Entonces se detiene a mi lado un patrullero y baja un chico; no puede tener más de catorce o quince años. Va esposado; detrás de él, un policía le marca el camino. Hay miedo en sus ojos, en sus hombros, en su piel. Sigo caminando pero ya no soy la misma, el eco de su miedo resuena para siempre en esta ciudad que miro.
Grabado: Mauro Collares.

29.3.08

Buen fin de semana

"Se les reprocha a los escritores su inclinación a tratar temas sombríos, tristes, dramáticos, sórdidos y nunca o casi nunca temas felices. No creo que ello sea fruto de una preferencia, sino imposibilidad de sortear el escollo.
Ocurre que la felicidad es indescriptible. Es por ello que los cuentos populares y los cuentos para niños (e incluso los filmes norteamericanos happy end) terminan siempre con esta fórmula: Se casaron y fueron muy felices. Allí el narrador se detiene, pues ya no tiene nada qué decir.
Donde empieza la felicidad, empieza el silencio".
Julio Ramón Ribeyro, Prosas apátridas.

26.3.08

Ni tanto ni tan poco


Ni muy muy...









Ni tan tan...






(Me voy hasta el viernes, con la esperanza de que el diálogo y la fraternidad primen sobre la violencia y la desunión).

25.3.08

Para Ti... ¿Para quién?

Tomo un café en un bar de mi cuidad. Para distraerme un poco de lo rotundamente coyuntural (paros, rutas cortadas, marchas por la memoria a favor y en contra del Gobierno), decido hojear la última Para Ti Colecciones, que pesa más que el diccionario de la Rae. Un adelanto lleno de texturas, color y diseño, dice el subtítulo, al que yo le agregaría una faja roja de advertencia: "¡Cuidado!, si usted no gana más de 10 000 por mes, no abra esta revista".
Qué lindo vestidito, pienso, mientras revuelvo el cortado, ¿a ver de quién y cuánto sale? María Vázquez, $1600. No, me digo, leí mal o es una súper errata, se les piantó un cero. Sigo: otra vez, qué bueno este traje... leo: $3200. ¿¿¿Qué??? Chau Para Ti, que no es Para mí. Agarro, entonces, la revista Luz, la que viene con el Perfil de domingo. Plash, plash, plash, voy pasando las hojas. Me detengo en un tapado bastante original, supongo que será caro, pero ¿¿¿2656 dólares??? ¿¿¿DÓLARES???
Me enojo, me fastidio, al mismo tiempo que le compro unas curitas a una mujer que anda con su niño en brazos. Mi enojo se redobla. Mi fastidio se convierte en rabia.
Por favor, Kenzos, Maríavazquez, jazmínchevares, recuérdenlo: estamos en la Argentina, donde la mayoría de la gente no gana ni para comprarse el botón de sus vestidos.

21.3.08

Buen fin de semana

"Igual que otros herbívoros de manada, la vaca es un animal de presa cuya etología se sostiene en el temor. El miedo la obliga a vigilar el entorno para advertir la presencia de predadores. Para que tuviera, pobre, alguna ventaja sobre sus enemigos naturales, la naturaleza la equipó de un campo visual amplio y panorámico que abarca 360°. Por algún motivo, tiene más desarrollada la visión que el sistema auditivo y, merced a respuestas un poco increíbles que son difíciles de corroborar, se dice que distingue colores, del mismo modo que lo hacen las ovejas y las cabras. Sin embargo, aun dotada para ver en profundidad, no puede percibir la presencia de objetos por encima de su cabeza, el sitio donde justamente la apunta el martillo mecánico que la fulmina en los mataderos".

Becerra, Juan José, LA VACA, Viaje a la pampa carnívora, Arty Latino, Buenos Aires, 2008.
Prólogo: Alan Pauls.
Carne viva. Carne cruda. Carne asada. Tres momentos de un mismo objeto: la vaca.
La Vaca en imágenes: buenísimas fotos de Alejandro Guyot.
Foto de este post: Magdalena Sorondo (debo una de A. G.)-

18.3.08

Literatura y enfermedad I

Sin saber aún por qué, siempre me interesó el relato que hay detrás de una enfermedad.
Por eso, a lo largo de mi vida de lectora, fui recopilando, sin siquiera darme cuenta, una serie de títulos y de autores que han hecho de la enfermedad el principio constructivo de sus narraciones.

"Hablar de la enfermedad es una especie de entretenimiento de Las mil y una noches", dice Willam Osler.
Tengo, entonces, mucho de qué hablar.
Pero por mi propia salud y la de los que visiten este blog, lo haré a cuentagotas: un poquito hoy, otro poco... no sé cuándo.


La enfermedad como metáfora, Susang Sontag
Recuerdo que hace unos años, una amiga tuvo un raro quiste en la garganta. Estuvo internada unos días, sin diagnóstico certero. Un amigo en común y yo decidimos acompañarla en el mientras tanto. Él estaba convencido de que el quiste en cuestión (nada menos que en la garganta), no era más que el grito atravesado de su "no poder decir".


Para certificar su sospecha, llegó al hospital con un libro bajo el brazo. Abrió en la página 56 y le leyó, palabra a palabra, la sentencia contundente: "te enfermaste porque...".
Fue entonces cuando me acordé del libro de Susan Sontag y de sus palabras, para salir en defensa de mi amiga y atajar así las balas.


Ella sostiene que estar enfermo y dejarse influenciar por las siniestras metáforas que rodean a la enfermedad es algo más siniestro todavía.

Nada hay más punitivo, dice, que darle un significado a una enfermedad.
Para sostener su teoría, Sontag recorre dos de las enfermedades que llevaron, durante años, el peso tremendo de su metáfora: la tuberculosis y el cáncer, dos enfermedades de la pasión.


La tristeza fue sinónimo de la tuberculosis. La represión de los instintos, la fatal metáfora del cáncer. Hoy sabemos que no es así.

Puede ser que cada enfermedad tenga su porqué. Y que internarse en los mecanismos de nuestro cuerpo-mente-espíritu ayude a restablecer la armonía de nuestro todo.

Pero también es posible que no lo tenga. Que sea la vida misma, con sus altos y bajos, sus blancos y negros, la que haga mella en unos y no en otros.
Sinceramente, no lo sé.

De lo que sí estoy segura, es de que las metáforas se van banalizando, convirtiéndose en lugares comunes que se disparan sin red a quien quiera o no quiera escucharlas, y que lo único que se logre es descargar sobre el enfermo la responsabilidad del mal que se tiene.
El dolor, entonces, quizás se redoble, y la esperanza en un tratamiento se desdibuje.
Continuará...
con Kafka, Thomas Mann, Thomas Bernhard, Peter Handke, Philip Roth, Roberto Bolaño, Bellatín, Sylvia Molloy, Patricia Kolesnicov.

17.3.08

En tela de juicio (correcciones en color naranja):

Tus hijos (no) son tus hijos
(No) Vienen de ti, (sino) Y a través de ti
y aunque estén contigo
(no) de alguna manera, sí te pertenecen.
Puedes darles tu amor,
(pero no) y algunos de tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos, claro.
Puedes abrigar sus cuerpos,
(pero no) y también sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que (no) pueden visitar
(ni siquiera) quizás, en sueños.
¿¿Puedes esforzarte en ser como ellos??,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad. Así sea.

15.3.08

Buen fin de semana

"Comentario de un taxista, señalando una muchacha: 'Se creen que porque son lindas no las vamos a pisar. Las pisamos igual'".
A. Bioy Casares, Descanso de caminantes. Diarios íntimos.

12.3.08

Frase célebre de una amiga no célebre

Lo dijo C:
"Si me decís que te gustó esa película, es que te estás haciendo la rara".